Friday, January 20, 2017

THE BLACK HERALDS by César Vallejo



THE BLACK HERALDS (*)
There are blows in life, so powerful . . . I don't know!
Traumas as if from God’s hatred;
as if when facing them, the backlash of everything suffered
were to dam up in the soul . . . I don't know!

They are few; but they are real. . .
They open dark furrows in the fiercest face and in the strongest side.
As if they were the horses of barbarous Attilas;
or the black heralds Death sends to us.

They are the deep abysses of the Christs of the soul,
of some cherished hope Destiny blasphemes against.
Those gory blows are the cracklings
of a bread that burns at the oven’s door.

And man . . . Poor . . . poor mankind!
He turns his eyes, as if a palm tap on the shoulder were calling;
he turns his crazed eyes, and everything lived
becomes dammed up, like a pond of guilt, in his gaze.
There are blunt injuries in life, so powerful . . . I don't know!

LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes . . . Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;
como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma . . . Yo no sé!

Son pocos; pero son . . .
Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre . . . Pobre . . . pobre!
Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes . . . Yo no sé!

(*The English translation is by me.)

Tuesday, January 10, 2017

Apuntes sobre "la mirada masculina" en el arte y en la fotografía

El hombre mira, la mujer se mira, el hombre es admirado, la mujer es mirada
Extracto de 'Modos de ver', John Berger. 

1. Las artistas femeninas a lo largo de la historia han sido marginadas por el mundo del arte, mientras que su imagen, representada por los hombres, es de los más antiguos tropos artísticos.

Manuel Elías, El Salvador

2. "La mirada masculina" es un término feminista de primera oleada acuñado por la teórica feminista Laura Mulvey en 1975.  Se refiere a la tendencia de las imágenes de las mujeres en el mundo de arte a ser mediadas por un ojo masculino como una expresión del deseo masculino.
José Mejía Vides, El Salvador

2a. Se discute a menudo  “La mirada masculina” en imágenes desnudas femeninas del renacimiento, en la modernidad y en el arte contemporáneo.  Es por la hegemonia de “La mirada masculina” en el arte que muchas veces se presenta a las mujeres recostadas en espera como objetos sexuales pasivos, en lugar de como individuos activos con sus propias experiencias, deseos, sentimientos y emociones.

García Ponce, El Salvador

Antonio Bonilla, El Salvador

3.  ¿Qué trabajo curatorial o exhibiciones de arte del istmo se han concentrado en la representación del desnudo femenino de una manera autorizada, autónoma y no sexualizada o en interrumpir al mundo de arte con una mirada femenina? ¿Qué artistas salvadoreños o del istmo centroamericano están trabajando estos temas?



4. ¿Qué plataformas existen para las artistas femeninas y el arte feminista contestataria?  Sería interesante reunir a varias artistas generacionales del istmo centroamericano para trabajar alrededor de los temas principales del desnudo femenino y sobre "La mirada femenina" en la producción cultural.


5. <3 John Berger, Modos de ver (1972).

"Los hombres actúan y las mujeres aparecen. Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas.  Esto determina no sólo la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres sino también la relación de las mujeres consigo mismas. El vigilante que lleva la mujer dentro de sí es masculino; la supervisada es femenina.  De este modo se convierte a sí misma en un objeto, y particularmente en un objeto visual, en una visión."




Saturday, January 7, 2017

La vida del arte público

Séptimo Sentido La Prensa Gráfica, 8 de enero 2016

Hoy en una pausa de tráfico en el redondel de la plaza de El Salvador del Mundo tuve la oportunidad de mirar detenidamente unos minutos el monumento a Monseñor Romero.  El ícono de la paz parecía estar congelado en el acto de bendecir la ciudad; alzaba la cruz en la dirección de un nudo de buses, una Pizza Hut, un Pollo Campero más atrás, un Wendy’s al otro lado de la calle y el edificio financiero internacional de Ubiquity Global Services.  En la otra esquina irrumpían varios edificios formidables del banco multinacional canadiense Scotiabank.  Noté, además, que la verja de hierro alrededor de la imagen estaba desteñida por la lucha constante contra marcadores permanentes y las pinturas en aerosol.

El arte público termina siendo muchas veces un escenario para las tensiones entre la memoria histórica y el esquema visual de las ciudades modernas.  De hecho, la necesidad constante de restaurar monumentos, de borrar el grafiti y de reparar otros agravios es prueba suficiente de la brecha entre la iconografía histórica y el presente.  Nada más irónico que un Monseñor Romero flanqueado por una serie de corporaciones multinacionales ya que el arzobispo simboliza para muchos el espíritu de lucha para liberar a la población salvadoreña de la concentración del poder económico, social y político.

Recuerdo haber leído en varias instancias sobre el vandalismo y las restauraciones del monumento al asesinado arzobispo.  Hace poco tenía cercenada la mano derecha, había sostenido daños en la pintura del rostro y le había sido robada una placa.  Las reparaciones se hicieron a tiempo para la ceremonia de beatificación en 2015.  Antes de eso una parte del rostro fue destruida tras una marcha por un conflicto entre la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia.  En otro momento los relieves de los rostros al fondo del monumento, símbolos del pueblo, habían sido manchados por candelas derretidas.

En la calle, los símbolos de la memoria histórica no son estáticos; se transforman como parte del diálogo con las contradicciones del presente.  Así es la vida del arte público.  Muy diferente a la de los objetos históricos que se guardan en los museos saliéndose de esta forma de la historia y evadiendo un contacto dinámico con la sociedad.  En cambio, los monumentos y los murales públicos se abren a una negociación urbana constante que por ratos interrumpe el arte con signos agregados como las manchas y el vandalismo antes mencionados.  No se debe ignorar el hecho que estas “interrupciones” también están cargadas de significado; en el caso del monumento de Romero nos revelan algo de la polémica de la memoria en el país y de la resistencia a las imposiciones oficiales de la memoria.

En un análisis de los monumentos históricos en la ciudad de México el crítico cultural Nestor Canclini pregunta qué significado conservan los monumentos históricos frente al dinamismo urbano y el lenguaje transitorio de anuncios, grafitis, tráfico y de comercio.  Podemos hacer un análisis semejante de los monumentos salvadoreños tomando en cuenta la composición total; la memoria histórica inmóvil superpuesta sobre un paisaje urbano en constante movimiento.  Aunque quizás sea una propuesta impráctica sería valioso que en vez de reaccionar irreflexivamente borrando las señas urbanas de los monumentos públicos, las documentáramos como parte del significado actual.  De igual forma habría que leer los monumentos públicos no como símbolos apartados en plaza-museos sino contra el trasfondo de la ciudad.  En fin, lo mejor del arte público es que nos pide una mirada contextualizada dentro del vívido y dinámico presente.

WJT Mitchell — Notes on Picture Theory

In analyzing the “pictorial turn” in his book Picture Theory, Mitchell begins by raising important questions about how images reference t...