Sobre el busto de bronce ...

Empecé a oír los murmullos de un busto en bronce de Mauricio Funes hace un par de semanas luego de una serie de allanamientos de las propiedades asociadas con el expresidente.  Una de las primeras preguntas que se hacía la gente era ‘Quién es el artista?’  Se esclareció la cuestión de la autoría del busto unos días después en los medios sociales cuando el escultor nacional Rúben Martínez Bulnes explicó que él había hecho el busto del expresidente:

Yo hice la escultura de Funes que encontraron en su casa por encargo de su esposa. Funes y un señor Castrillo me condenaron porque hice la escultura de Roberto D’Aubuisson; el primero escribió que yo era asesino escuadronero y el otro me descalificó para recibir el premio nacional de cultura rama escultura.  Este señor cuenta que él se opuso rotundamente ante el jurado.  Hoy con la escultura de Funes, bondadoso, sonriente, mejorado como me lo pidieron, cipote sin papada, demuestro que mi trabajo no tiene bandera política. [cambios de puntuación al original para aportar claridad al texto EG]

Para muchos que comentaron en los medios sociales el día que encontraron el busto y otros objetos de lujo como vehículos, armas y un par de botas de oro, la exuberancia de la obra en bronce es un símbolo de la traición a las masas de un gobierno “populista.”  Sin embargo un análisis iconográfico nos exije una mirada más penetrante para entender las intenciones del artista de "derecha" al aceptar el encargo.  El escultor explica su giro hacia una temática de izquierda de la siguiente manera: “Puedo hacer un paladín, un prócer, un gran personaje, un político, un diputado, un señor y al mismo Castrillo si tiene el dinero para pagarme.”  El cinismo de esta declaración nos hace ver cierto vacío en el que se encuentra el arte de posguerra, pero también abre una oportunidad para cuestionar la polarización del arte actual.

Según Rubén Martínez Bulnes después de hacer una estatua del mayor Roberto d’Aubuisson, fue vinculado políticamente con el partido ARENA.  En una entrevista con El faro del 30 de octubre de 2009 el artista explicó “Me han machacado mucho porque hice la estatua de d’Aubuisson. ¡Pero también les hago a Schafik Hándal! Pero no para ponerlo en una plaza.  Se los hago para ponerlo en un cementerio o en la sede de un partido político, como lo hice con el mayor.”  Con poner ojo al espacio donde se piensa instalar un monumento el artista marca su interés en hacer arte y no propaganda ya que el espacio público se presta a la publicidad política mientras que los espacios privados suelen no tener esta función.

¿Qué representa el busto para el escultor?  El mismo artista nos dice que fue un encargo como cualquier otro, pero por los conflictos entre el artista y el campo cultural es preciso leer la temática de izquierda en diálogo con el trabajo anterior de Rubén Martínez.  Así es que el busto de Funes representa un cuestionamiento crítico de la politización del campo cultural nacional, de sus maneras de valorar una obra de arte, de sus sistemas de proyección de artistas y de los espacios de exposición y difusión de la producción cultural.  Por lo tanto el busto es una importante protesta del artista frente los paradigmas políticos del campo cultural que restringen el desarrollo creativo del país.  Con todo y aunque su arte no sea de “derecha” o de “izquierda” sigue siendo una obra muy política.