Sunday, July 24, 2016

Las cárceles clandestinas de El Salvador: ¿Espacios de la memoria?


Londres 38. Santiago, Chile.
Esta semana tuve la oportunidad de formar parte de un encuentro sobre la política y la memoria en Santiago, Chile y visitamos Villa Grimaldi y Londres 38, dos cárceles clandestinas de la DINA bajo Pinochet, para analizar la representación de la memoria en esos espacios.  Poder estar en esos lugares de la memoria mi hizo reflexionar sobre la falta de reconocimiento de las cárceles clandestinas de El Salvador.  ¿Cómo recuerdan las cárceles clandestinas los miles de salvadoreños que vivieron torturas y terror institucional durante los años 70-80? ¿Reviven la memoria cruzando las calles del centro o pasando enfrente de edificios donde antes fueron detenidos o sometidos a torturas?  O quizás la falta de reconocimiento público de la historia es apenas otra capa del trauma.


Londres 38. Santiago, Chile.

Londres 38. Santiago, Chile.

En la primera parte de su testimonio Cárceles clandestinas Ana Guadalupe Martínez narra su captura, su tortura y las condiciones miserables de las cárceles clandestinas de los cuerpos de seguridad (Policía Nacional, Guardia Nacional, Policía de Hacienda, Policía de Aduana).  Durante la guerra los presos políticos capturados por los cuerpos de seguridad son encarcelados en las cárceles clandestinas, interrogados bajo tortura y una gran parte de estas personas terminan desaparecidas o asesinadas.  Ana Guadalupe Martínez describe las cárceles clandestinas en detalle e incluye varios croquis con las direcciones exactas de los edificios.  Esta reconstrucción textual de las cárceles clandestinas es uno de los pocos documentos que recuerdan esos lugares.  Con la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, se desmoviliza la Policía Nacional y el cuartel central “El Castillo” pasa a albergar las oficinas del nuevo cuerpo policial, la Policía Nacional Civil.  En contraste con sitios de la memoria como Villa Grimaldi o Londres 38 donde hay un reconocimiento público de la historia del lugar, no hay un reconocimiento oficial de la historia de “El Castillo.”  Irónicamente, el edificio, ubicado en el centro de San Salvador, todavía es el cuartel principal del cuerpo policial del estado.  Con respecto a la memoria, ¿Qué hacer con un espacio como “El Castillo?”

Pedro Mata comparte su experiencia de detención y tortura en Villa Grimaldi. Santiago, Chile.

En los años setenta la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos recibe denuncias de maltrato de prisioneros políticos en cárceles secretas en El Salvador y lleva a cabo un estudio sobre los centros de detención y las cárceles clandestinas.  La primera inspección fue realizada en la sede de la Guardia Nacional en San Salvador, la Comisión Especial encontró celdas secretas en ese local en el tercer piso del edificio en la parte trasera y a las cuales se subía por una escalera de madera.  Los funcionarios notaron en aquel recinto un cuarto que correspondía al lugar de interrogación que se les había descrito en testimonios recogidos anteriormente.   Tomaron nota de una mesa sobre la cual había unos aparatos eléctricos que podrían haberse utilizado para aplicar choques como se les había denunciado, y de un espejo que aparentaba ser transparente.  En este lugar los funcionarios además descubrieron locales cuyas características correspondían exactamente a las denunciadas celdas secretas.  Una de ellas, con puerta de hierro, medía aproximadamente un metro por un metro, y era completamente oscura, con las paredes cubiertas de cucarachas. Usando una linterna eléctrica, los funcionarios de la Comisión Especial encontraron el nombre y las iniciales de algunas de las personas que se denunciaron haber estado presas allí.  Se sabe ahora que estas celdas –o bartolinas—que la Comisión Especial observó en la Policía de Hacienda y especialmente en la Guardia Nacional, aparte de carecer de las más mínimas condiciones higiénicas, eran centros clandestinos de terror y tortura que constituyen ciertamente un tratamiento inhumano incompatible con la Declaración Americana de los Derechos Humanos.

Pedro Matta en Villa Grimaldi. Santiago, Chile.

Villa Grimaldi. Santiago, Chile.

Me pregunto cuándo será posible una recuperación de las cárceles clandestinas para acercarnos a la realidad del terror institucionalizado de la guerra más reciente en El Salvador y para entrar en las memorias de los protagonistas de esa historia.  Si se modelara en espacios como los ya mencionados, este sería un espacio tomado para la memoria que ofrecería tours guiados, talleres, conversatorios y foros, intervenciones culturales y exhibiciones artísticas, un archivo digital e investigación histórica. El primer paso es imaginar un espacio para la memoria y los derechos humanos en el centro de San Salvador que estableciera un diálogo internacional con otros lugares de la memoria como Londres 38, Villa Grimaldi y el ESMA en Buenos Aires, Argentina.

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