Wednesday, July 13, 2016

Construcciones espacio-temporales de género en la obra de tres artistas salvadoreñas: Melissa Guevara. Roxana Castro. Carmen Elena Trigueros

**Una versión de este texto fue gestionado por la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué en el marco de la muestra “A cielo abierto. Construcciones espacio-temporales de género”.  Fue publicado en el catálogo digital que acompaña la muestra.

El conjunto de 36 obras de “A cielo abierto” que se expuso en marzo de 2016 en la Sala Nacional Salarrué presenta una muestra de la producción cultural de autoría femenina en El Salvador que expresa las construcciones espacio-temporales de género.  A lo largo de la historia la experiencia de la mujer se ha grabado más que nada en espacios privados, en gestos silenciosos y en tradiciones del entorno familiar.  Aquí se explora cómo se relacionan las obras de esta exposición artística con el entorno físico, en el desplazamiento entre el espacio privado y el espacio público.  En este análisis incluyo las obras, “I am still alive” de Melissa Guevara, “Concepción” y “Maternidad” de Roxana  Castro y “Lavandera” de Carmen Elena Trigueros como ejemplos del proyecto compartido por las artistas de “A cielo abierto.”

“I am still alive” de Melissa Guevara.
Imagen: yescontemporary.org

"I am still alive" de Melissa Guevara representa la experiencia del cuerpo como un registro del tiempo.  Entre sus referentes principales está el proyecto conceptual de On Kawara en que el artista envía telegramas con el texto “I am still alive” a sus amigos, otros artistas, curadores, y coleccionistas entre 1970-2000 como parte de un minucioso registro de vida.  Aquí Guevara hace uso del cuerpo femenino, el primer hogar y espacio interior de la mujer, como un registro que documenta las experiencias vividas en privado.  La pieza es una fotografía de la espalda de la artista y del tatuaje permanente que lleva de la frase "I am still alive".  El texto “I am still alive” todavía sigo con vida insinúa la existencia de un “a pesar de…” no escrito.  Guevara juega con este punto de dualidad entre callar y decir; el cuerpo como un espacio discursivo a la vez silencioso y hermético.  Como parte de la exposición de mujeres artistas, la pieza invita el público a una reflexión sobre el cuerpo femenino como un archivo que documenta procesos vividos: el género, la maternidad, el parto, la enfermedad, el deterioro, la violencia y la violación.  En fin la reafirmación de que todavía sigue con vida, es un memento mori que recuerda  la inevitabilidad de la muerte.

Concepción, Maternidad de Roxana Castro.
Imagen: www.roxanacastroescultora.com

La obra de Roxana Castro se presta a una lectura de la concepción y la maternidad como procesos determinantes en la vida de la mujer.  Ante todo la lámina galvanizada hace referencia a aspectos materiales que son parte de la vida cotidiana de la mujer de bajos recursos económicos; la miseria, la pobreza y la exclusión social.  Con el uso de la lámina galvanizada la artista logra una simbiosis entre procesos que se relacionan con la vida doméstica y materiales de la calle asociados con espacios exteriores y públicos.  Según la artista, la ciudad se deslinda en términos de clase por el uso de la lámina galvanizada como material de construcción.  Con “Concepción” la artista se refiere a la vida de una mujer que lucha contra la pobreza para salir adelante; su obra representa la faceta alquimista de la mujer humilde de poder transformar un material banal como la lámina galvanizada en un hogar lleno de amor y así con otros aspectos de su vida.  Leído de una forma más cínica, “Concepción” recuerda a un collar de metal que representa el momento de fecundación, pero que a la vez parece los hierros pesados que se usaban para controlar a los esclavos negros e indígenas en el tiempo de la colonia.  Así los elementos delicados y decorativos de la pieza se convierte en toques crueles de ironía.  La segunda pieza de Castro que forma parte de la exposición es un torso de metal que representa el proceso de maternidad como una túnica pesada y rígida que envuelve y controla el movimiento del cuerpo femenino.  Estas piezas recuerdan a prendas del vestuario femenino y hacen reflexionar sobre cómo los procesos corporales marcan el desarrollo de la mujer.

Lavandera de Carmen Elena Trigueros
Imagen: elsalvador.com

En la intervención urbana “Lavandera” de Carmen Elena Trigueros la artista lava una bandera salvadoreña gigante con agua y detergente, luego la tuerce y la cuelga en la Plaza Salvador del Mundo en el contexto de la celebración nacional del Día de la Independencia.  El acto de lavar de la forma que la hace Trigueros suele ser una labor doméstica que queda a cargo de las mujeres “lavanderas”.  Aquí lavar se transforma en una metáfora de limpiar el país de una historia cargada de trauma, violencia, injusticia y corrupción.  El juego con las palabras “la bandera” y “lavandera” recalca la ironía de llevar a cabo una tarea doméstica en una plaza pública.  Este performance conceptual se puede leer como una intervención femenina en la problemática nacional ya que la mujer traslada un concepto asociado con el entorno familiar a un espacio público relacionado con la formación nacional, la historia y la política actual.

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