Thursday, April 28, 2016

Nada: La parábola del mal samaritano

foto: Nada, elsalvador.com 15 de abril, 2016.
Nada nos revela un mundo cínico sin esperanza de cambio en que nadie se hace cargo de nada; nadie actúa por compasión ni ética y nadie se mueve para encargarse de nada.
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Nada (2016) de Arturo Menéndez (director ) y Javier Kafie (escritor y productor) es un proyecto de cine salvadoreño que se puede leer como una parodia de la parábola del buen samaritano.  Con el corte Menéndez y Kafie hacen una fuerte crítica a la sociedad salvadoreña y ponen sobre la mesa la desintegración social y la negación de esta dura realidad.  El corto comienza con un terremoto y la imagen de una pareja acostada en una cama.  El protagonista se levanta para ir al baño pero antes de regresar a la cama llama a su novia y le miente diciéndole que se había quedado el celular sin carga la noche anterior.  Mientras habla con su novia se fija en la foto en un marco de la mujer con quien está con un hombre que parece ser su novio.  Luego, lo llama su mamá y le informa que la casa de sus abuelos se ha quemado.  El protagonista también le miente prometiéndole salir de inmediato para San Vicente.  Antes de volver a acostarse, cierra las cortinas del cuarto para ocultar un incendio que nota afuera.  Su compañera le pregunta qué pasa cuando se vuelve a acomodar junto a ella, y él oculta todo tranquilamente respondiéndole, "Nada," mostrando así su negación total de la realidad.

Con una sola escena cotidiana de seis minutos de duración, Nada demuestra lo lejos que está la sociedad salvadoreña del pensamiento optimista y humanitario de fin de siglo que buscaba la transformación social y exigía que los salvadoreños respondieran a la realidad: “se conoce la realidad cuando, además de hacerse cargo de la realidad (momento noético) y de cargar con la realidad (momento ético), uno se encarga de la realidad (momento práxico)”. 1   En contraste con las filosofías que exigían conciencia social, ética y activismo, Nada nos revela una propensión social cínica sin esperanza de cambio; un mundo en que nadie se hace cargo de nada, nadie actúa por compasión ni ética y nadie se mueve para encargarse de nada.

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1 Ver I. ELLACURÍA, Hacia una fundamentación filosófica del método teológico latinoamericano, El Salvador, UCA 322-323 (1975), p. 149.

Tuesday, April 19, 2016

Cómo el arte revolucionario se hizo arte oficial


APUNTES: El libro de Mary K. Coffey How Revolutionary Art Became Official Culture (Duke, 2012) investiga la incorporación de murales a los museos mexicanos y analiza el muralismo en función de la formación de la identidad nacional posrevolucionaria en México.  El marco analítico de Coffey se basa en los ensayos de Octavio Paz sobre el arte mexicano (1978).  En estos ensayos Paz critica la institucionalización del muralismo mexicano y traza el proceso de cómo un arte revolucionario se convierte en arte oficial que le otorga legitimidad al estado autoritario:

El joven estado revolucionario tenía la necesidad de legitimar y de consagrarse a través de la cultura, y qué mejor manera de consagrarse si no con el muralismo mexicano.  De esa forma comenzó un error que empezó y concluyó con la perversión del muralismo mexicano:  por una parte, era un arte de la revolución, o por lo menos se identificaba como arte “revolucionario”; por otra parte, era arte oficial. (Octavio Paz)

La critica de Paz es polémica puesto que cuestiona uno de los ejemplos más importantes del arte de la izquierda en la historia del arte moderno.  El muralismo presenta temas como la justicia social y la política radical y pone el arte al servicio de la construcción de una sociedad nueva más justa.  Sin embargo, los ensayos de Octavio Paz se escriben desde la perspectiva del cinismo que crea la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968; una tragedia que pone en cuestión los limites de la democracia.  Desde este punto de vista, el muralismo no es ni revolucionario ni populista.  Funciona como un mecanismo cultural en la formación del estado posrevolucionario.

Desde esta inquietud nacen preguntas importantes sobre la relación entre el arte radical y las instituciones oficiales.  ¿Es problemático incorporar los murales al museo ya que los museos tienen un papel clave en la constitución de la identidad nacional?  Para Paz, el arte “oficial” es propaganda; ve una contradicción fundamental en el patrocinio del estado del muralismo “revolucionario” que le impide el carácter “revolucionario” y lo hace simple retórica.


Monday, April 18, 2016

Una selección de poemas de Erick Tomasino, del libro "En la esquina de la historia"


TRAS LAS HUELLAS

Sentirse multiétnico y plurinacional
transnacional
y polifacético

Con las huellas ansiosas de oasis
descubrimos el entorno del orden y del progreso
tu vos asolapada de sudores flácidos
            -todo en orden-
aparecida la nostalgia
            -en el mismo orden-
sucumbió
en la súbita desaparición por el desierto

Previo a las despedidas
volamos incrédulos sobre la hojarasca
nos amamos
o eso creí yo

con el rostro enjugado de sangre
con el celo arremolinado de pieles
recordamos
un tanto así
nuestra infancia

No hay mal que dure cien años
-susurraste-
excepto el nombre de esta tragicomedia
decretada como país taciturno
-reaccioné-

Fue así como emprendimos la marcha
hacia la vana decadencia que nos hizo creer
que todo era posible en la lejanía
de nuestros árboles

Nos aguardaban los recelos y los despechos
la confrontación calculada para bien de sus mercaderes
nos aguardaban eso sí
para fomentarnos su odio y su desprecio
tuvimos que aprender a defendernos

a defendernos sí
pero nunca supimos de quién.


PENSAR

Pensar en el más allá
en los amigos que erguidos caminan sobre la cuerda floja
en si la cruzcalle viene con sus amuletos apostando por tu nombre
en si el mañana en verdad existe.

Pensar en positivo
en tu radiante silueta postrada al sol
en los vaivenes que otrora apostamos
para solaz de las constelaciones.

Pensar en la vergüenza
de retornar a los escombros abandonados
con el rostro cubierto
de fracasadas ilusiones.

Pensar a la salud de nuestros huesos
pensarlo todo con la cabeza
y pensarlo sobre todo
con la cerveza bien fría.


LLEGAN

Vienen van llegan se quedan
volverán
con sutiles arrebatos
vienen por mí
para cumplir su cuota
            de somnoliento deseo
agrupando nuestros cuerpos
en camarotes pútridos
nos llevan al infeliz desembarco
de sus custodias

lo sabes lo se lo sabemos
no hacen falta mapas ni súbitos desencantos
venimos para ello
para sumar en números
nuestras pieles  a los datos
estadísticos del sollozo

cruentos arrebatos de macana
listones amarillos batiendo con nuestra sangre
la sardónica sonrisa de los cerdos
encrespados de feliz lascivia
al vernos hundidos
vomitando nuestras vidas
en los titulares de sus profecías

llegan con la salvia puesta en nuestras espaldas
atándonos de soledades
arrebatando nuestros hijos que terminarán
siendo criados por el odio
ineludible de sus vergüenzas

Vienen llegan se quedan nos llevan
no por artilugio ni azares
sino por la impertinente apariencia
de parecernos a nosotros mismos
porque en la esquina de la historia
fuimos hechos con el mismo soplo
de “los condenados de la tierra”

no de quien acumula las heridas
sino de quien en sus fauces
sacie su hambre
de seguir siendo
dueños del
universo.


Tuesday, April 12, 2016

La institucionalización de la memoria colectiva en El Salvador


Antonio Bonilla, mural MUNA
“No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”, escribió Walter Benjamin en 1940.  Olivia Muñoz-Rojas señala en su columna más reciente en El País que esta paradoja de Benjamin se ilustra en los hitos civilizatorios como las pirámides de Egipto y en las catedrales de Hispanoamérica por las condiciones de explotación y opresión en que estos edificios fueron levantados.  Pensemos en la producción cultural actual de El Salvador, sobre todo la que es patrocinada por el estado a partir de 2009.  Es a partir de ese momento en la historia nacional en que empezamos a ver la institucionalización de una memoria colectiva de la Guerra de los años 70 y 80. En la develación de los murales históricos de Antonio Bonilla en el CIFCO y en el MUNA, por ejemplo, el Presidente Funes señala un programa oficial de recuperación completa de la memoria histórica y Funes cataloga a Bonilla como “el gran cronista de nuestro tiempo y esas crónicas…de una permanente referencia a nuestra historia, a nuestra gente, a los hechos que nos han conmovido y a la historia cotidiana del pueblo”. (“Funes devela” Contrapunto 2012).

Otra imposición oficial de la memoria colectiva la vemos en la asociación de algunos de los funcionarios públicos con el poeta salvadoreño Roque Dalton.  Por su parte, la familia de Dalton ha criticado al gobierno por lo que argumentan es una apropiación hipócrita del nombre y la imagen del poeta.  La respuesta oficial del estado ha sido que el legado de Dalton forma parte del patrimonio nacional y ya no le pertenece a una sola familia.   Con esto se ve la transformación de Roque Dalton en un ícono colectivo y la elaboración de una narrativa comprometida con la política del estado.  En su discurso de toma de posesión, Salvador Sánchez Cerén se compromete con reivindicar la memoria histórica para que “las familias conozcan la verdad”.  Como se ve en el caso de Dalton, el problema con esta promesa es que existen varias “verdades” y la construcción de una memoria emblemática sancionada por el estado necesariamente autoriza el olvido y el silencio de memorias desfavorecidas.

A lo que llega el argumento de Benjamin es que las narrativas dominantes y emblemáticas siempre simpatizan con los vencedores de la historia.  En El Salvador la construcción de un consenso hegemónico sobre el pasado en la iconografía, en los símbolos y en las imágenes que se repiten en la producción cultural actual nos están dejando con un discurso problemático e incompleto sobre el pasado.  Con esto mi intención no es argumentar en contra de la representación oficial de las figuras y los eventos históricos asociados con una política de izquierda, nada más lejos de mi intención.  Es claro que una parte de la cultura visual patrocinada por el estado abre un espacio público para recordar un pasado que no resuena con la memoria emblemática otorgada por los grupos que forman la derecha política y que las transiciones políticas abren un espacio para la re-emergencia de memorias que antes se suprimen.  De hecho la memoria histórica que promueven los gobiernos de izquierda sirve como una respuesta necesaria a las narrativas de la memoria que han dominado la historia nacional salvadoreña desde antes de las masacres de 1932 que reafirman la hegemonía de la élite de terratenientes con la represión brutal de las masas populares.  Sin embargo la observación de Benjamin sobre la relación entre la cultura y la barbarie de la historia nos impulsa hacia una consideración crítica de la producción cultural del momento sobre todo la que pretende representar la memoria colectiva.  De otra forma el pasado se convierte en un discurso oficialista que tiene más compromiso con la política del gobierno de turno que con representar los acontecimientos históricos.
Antonio Bonilla, mural CIFCO


Tuesday, April 5, 2016

El secreto del éxito de Donald Trump (Según George Lakoff, Metáforas de la vida cotidiana)

EE UU: El secreto del éxito de Donald Trump
Por George Lakoff

Los demócratas escasamente llegan a comprender por qué va ganando, y ganando cómodamente, e hay incluso muchos republicanos que no pueden verle como republicano y tratan de pararle, pero no saben cómo. Hay diversas teorías: la gente está furiosa y él habla dirigiéndose a su ira. La gente no tiene al Congreso en gran concepto y quiere a alguien que no sea político. Ambas cosas pueden ser verdad. Pero ¿por qué? ¿Cuáles son los detalles? Y ¿por qué Trump?

Mucha gente está desconcertada. Parece como si hubiera salido de ninguna parte. Sus posiciones sobre distintos temas no parecen ajustarse a un molde común.

Le gusta la planificación familiar, la Seguridad Social y Medicare, algo que no son posturas republicanas convencionales. Los republicanos odian las expropiaciones (que el gobierno se quede con la propiedad privada) y les encanta el acuerdo comercial [transpacífico] del TTP (Trans-Pacific Partnership), pero él mantiene un punto de vista contrario en ambos casos. No es religioso y desprecia las prácticas religiosas, pero a los evangelistas (es decir, a los evangelistas blancos) les encanta. Cree que los seguros de salud y las empresas farmacéuticas, así como los contratistas militares, están teniendo unos beneficios excesivos y eso quiere cambiarlo. Insulta a sectores de votantes importantes, por ejemplo, los latinos, cuando la mayoría de los republicanos trata de cortejarlos. Quiere deportar a once millones de inmigrantes sin papeles y cree que puede conseguirlo. Quiere impedir la entrada de musulmanes en el país. ¿Qué está pasando?

La respuesta exige decir algo acerca del trasfondo que hasta la fecha no se ha debatido en los medios.

Un poco de trasfondo…

Yo trabajo en ciencias cognitivas y del cerebro. En la década de 1990, me propuse responder a una pregunta dentro de mi campo: ¿Cómo se conjugan las diversas posiciones de conservadores y progresistas? Tomemos el caso del conservadurismo: ¿Qué tiene que ver estar contra el aborto con poseer armas? ¿Qué tiene que ver poseer armas con negar la realidad del calentamiento global? ¿Cómo encaja estar contra el intervencionismo gubernamental con querer unas fuerzas armadas más poderosas? ¿Cómo se puede ser antiabortista y partidario de la pena de muerte? Los progresistas tienen puntos de vista opuestos. ¿Cómo se conjugan ambas opiniones?

La respuesta la proporcionaba darse cuenta de que tendemos a comprender el país metafóricamente en términos familiares. Tenemos Padres Fundadores. Enviamos a nuestros hijos e hijas a la guerra. Disponemos de seguridad interna doméstica (homeland security). Las opiniones conservadoras y progresistas que dividen nuestro país se pueden entender de manera inmediatísima en términos de formas de ver la vida que se resumen en dos modos muy diferentes de vida familiar: la familia del Padre Nutricio (progresista) y la familia del Padre Estricto (conservador).

¿Qué tienen que ver las cuestiones sociales y la política con la familia? Se nos gobierna primeramente en nuestras familias, y crecemos comprendiendo las instituciones de gobierno en términos de sistemas de gobierno familiares.

En la familia del padre estricto, el padre es el que más sabe. Sabe distinguir el bien del mal y goza de la autoridad última para asegurarse de que sus hijos y su cónyuge hacen lo que él dice, que se supone que es lo correcto. Muchos cónyuges conservadores aceptan esta forma de ver la vida, mantienen la autoridad paterna, y son estrictos en ese terreno de la vida familiar que tienen a su cargo. Cuando son desobedientes sus hijos, su deber moral consiste en castigarlos de modo que les duela lo bastante como para que, con el fin de evitar el castigo, le obedezcan (hagan lo correcto) y no sólo lo que les gusta hacer. Se supone que mediante la disciplina física se volverán disciplinados, fuertes en su interior, y capaces de prosperar en el mundo exterior. ¿Y qué pasa si no prosperan? Eso significa que no son disciplinados y, por lo tanto, que no pueden ser morales y así pues se merecen su pobreza. Este razonamiento aparece en la política conservadora en la que los pobres son considerados unos vagos indignos de nada y los ricos son merecedores de su riqueza. La responsabilidad se entiende, pues, como responsabilidad personal, no social. En que te conviertas depende sólo de ti, la sociedad nada tiene que ver en ello. Eres responsable de ti mismo, no de los demás, que son responsables de sí mismos.

Vencer e insultar

Como dijo el legendario entrenador de los Green Bay Packers, Vince Lombardi, “Ganar no lo es todo, es lo único”. En un mundo gobernado por la responsabilidad y la disciplina personales, los que ganan es que merecen ganar. ¿Por qué insulta públicamente Donald Trump a otros candidatos y dirigentes políticos de forma despiadada? Muy sencillo, porque sabe que puede ganar en el escenario de un concurso televisivo de insultos. A los ojos de los conservadores estrictos, eso le convierte en un formidable candidato ganador que merece ser un candidato ganador. La competición electoral se considera una batalla. Los insultos que quedan se ven como victorias, victorias merecidas.

Consideremos la declaración de Trump según la cual John McCain no es un héroe de guerra. Razonamiento: a McCain le derribaron [con su avión de combate sobre Vietnam del Norte]. Héroes son los que ganan. Derrotan a los grandullones malos y a ellos no les derriban. La gente a la que derriban, dan palizas y meten en una jaula [como le sucedió a McCain durante su cautiverio en Vietnam] son perdedores, no ganadores.

La jerarquía moral

La lógica del padre estricto se extiende hasta más allá. La idea básica es que la autoridad se justifica por la moralidad (la versión del padre estricto) y que en un mundo bien ordenado, tendría que haber (y tradicionalmente ha habido ) una jerarquía moral en la que quienes han dominado tradicionalmente deberían dominar. La jerarquía funciona así: Dios por encima del Hombre, el Hombre por encima de la Naturaleza, los Disciplinados (Fuertes) por encima de los Indisciplinados (Débiles), los Ricos por encima de los Pobres, los Patronos por encima de los Empleados, los Adultos por encima de los Niños, la cultura occidental por encima de otras culturas, Nuestro País por encima de otros países.

La jerarquía se extiende a: los hombres por encima de las mujeres, los blancos por encima de los no blancos, los cristianos por encima de los no cristianos, los homosexuales por encima de los gays.

Estas tendencias las vemos en la mayoría de los candidatos republicanos a la presidencia, al igual que en Trump, y, en conjunto, se derivan de la visión del mundo del padre estricto y de esta jerarquía.

La visión moral del mundo basada en la familia está muy asentada. Puesto que la gente quiere ver que hace lo correcto y no lo equivocado, la visión moral del mundo tiende a formar parte de la autodefinición, de quién eres en el sentido más profundo. Y de ese modo tu visión moral del mundo define lo que tendría que ser el mundo. Cuando las cosas no son de ese modo, uno puede acabar frustrado y furioso.

Hay un cierto espacio de maniobra en la forma de ver la vida del padre estricto y existen importantes variaciones. Una división de importancia es la que se registra entre (1) cristianos evangelistas blancos, (2) conservadores de “laissez-faire” del libre mercado, y (3) conservadores pragmáticos que no se ciñen a creencias evangelistas.

Evangelistas blancos

Esos blancos que tienen una visión del mundo personal de un padre estricto y que son religiosos tienden hacia el Cristianismo Evangelista, puesto que Dios, en el Cristianismo Evangelista, es el Padre Estricto Definitivo: cumple Sus mandamientos e irás al cielo; infringe Sus mandamientos y arderás en el infierno para toda la eternidad. Si eres un pecador y quieres ir al cielo, puedes ‘nacer de nuevo” declarando tu fidelidad al escoger a Su hijo, Jesucristo, como Salvador personal.

Esa versión de la religión resulta natural para quienes mantienen una moralidad de padre estricto. Los cristianos evangelistas se suman a la iglesia porque son conservadores; no son conservadores porque resulte que están en una iglesia evangelista, aunque puedan crecer con ambas cosas a la vez.
El cristianismo evangelista se centra en la vida familiar. De aquí que haya organizaciones como Focus on the Family y constantes referencias e a los “valores familiares” que se entiende han de ser valores evangelistas de padre estricto. En la moralidad del padre estricto, es el padre estricto el que controla la sexualidad y la reproducción. Allí donde la iglesia tiene control político, hay leyes que requieren notificaciones de los padres o cónyuges en caso de proponerse abortar.

Los evangelistas están muy bien organizados políticamente y ejercen control sobre muchísimas de las contiendas políticas. Por tanto, los candidatos tienen en su mayoría que alinearse con los evangelistas si quieren ser designados y vencer en las elecciones locales.

Conservadores pragmáticos

Los conservadores pragmáticos, por otro lado, pueden no tener orientación religiosa en absoluto. Por el contrario, puede que se preocupen primordialmente de su propia autoridad personal, no de la autoridad de la iglesia o de Cristo, o de Dios. Quieren ser padres estrictos en su propio terreno, con autoridad primordialmente en lo que respecta a su propia vida. Así pues, puede ser que un conservador joven, soltero — hombre o mujer — quiera mantener relaciones sexuales sin tener que preocuparse por el matrimonio. Puede que necesite anticonceptivos, asesoramiento en materia de enfermedades de transmisión sexual, información sobre el cáncer de cuello del útero y así sucesivamente. Y si una chica o una mujer se quedan embarazadas y no hay posibilidad o deseo de matrimonio, puede hacerse necesario un aborto.

Trump es un conservador pragmático por excelencia. Y sabe que hay muchos votantes republicanos que son como él en su pragmatismo. Hay una razón por la que le gusta la planificación familiar. Hay muchos conservadores pragmáticos jóvenes, solteros (o hasta casados), que puede que precisen de lo que ofrecen los programas de planificación familiar, de forma barata y confidencial.

De forma parecida, los conservadores pragmáticos jóvenes o de mediana edad quieren maximizar su propia riqueza. No quieren que les endosen la carga financiera de cuidar de sus padres. La Seguridad Social y Medicare les dejan libres de la mayoría de sus responsabilidades. Esa es la razón por la que quiere conservar la Seguridad Social y Medicare.

Partidarios del “laissez-faire” del libre mercado

Las políticas del “establishment” conservador no sólo se han visto configuradas por el poder político de los evangelistas blancos sino también por el poder político de quienes intentan maximizar el libre mercado de “laissez-faire”, en el que la gente más opulenta y las grandes empresas establecen reglas de mercado que les favorecen con mínima regulación y aplicación del Estado. No ven la imposición fiscal como una inversión en recursos destinados a proveer públicamente a todos los ciudadanos sino como algo que el gobierno toma de sus ganancias (propiedad privada suya), dinero que da, mediante programas del Estado, a gente que no lo merece. Este es el origen de las opiniones acerca del Estado de los republicanos del “establishment” contrarios a los impuestos y a favor de gobiernos menos intervencionistas. Esta versión del conservadurismo está absolutamente encantada con deslocalizar para aumentar los beneficios enviando fábricas y muchos servicios al extranjero, donde la mano de obra es barata, con el resultado de que los trabajos bien pagados se van de Norteamérica y los salarios se ven impulsados a la baja. Puesto que dependen de importaciones baratas, no estarían a favor de imponer elevados aranceles.

Pero Donald Trump no opera en sectores que fabriquen productos en el extranjero para importarlos y subir el precio para conseguir más beneficios. Como promotor, construye hoteles, casinos, edificios de oficinas, campos de golf. Puede construirlos fuera del país con mano de obra barata, pero no los importa. Además, se da cuenta de que la mayoría de pequeños propietarios de negocios de Norteamérica se parecen más a él: empresas norteamericanas como tintorerías, pizzerías, cafeterías, fontanerías, ferreterías, jardineros, contratistas, lavacoches, y profesionales como arquitectos, abogados, médicos y enfermeras. Los altos aranceles no parecen ser un problema.

Muchos hombres de negocios son conservadores pragmáticos. No les disgusta el gobierno cuando éste actúa a su favor. Tomemos el caso de las expropiaciones. Los republicanos las consideran un abuso por parte del Estado: el Estado se apodera de la propiedad privada. Pero los promotores inmobiliarios conservadores como Trump dependen de las expropiaciones para que las viviendas y pequeños negocios de zonas en las que quieren construir puedan expropiarse a fin de llevar a cabo sus planes como promotores. Todo lo que tienen que hacer es conseguir que los funcionarios municipales estén de acuerdo, contribuyendo a su campaña con aportaciones económicas y la promesa de aumentar los dólares de los impuestos locales para que eso ayude a hacerse con derechos de expropiación. Trump está señalando a Atlantic City, donde construyó su casino recurriendo a expropiaciones para hacerse con la propiedad.

Si las empresas tienen que pagar las prestaciones de atención sanitaria de sus empleados, lo que Trump querría es que pagaran lo menos posible para maximizar los beneficios de las empresas en general. Querría, por tanto, que las empresas farmacéuticas y de seguros de salud facturasen lo menos posible. Para incrementar la competencia, desearía que las empresas de seguros ofrecieran planes a escala nacional, evitando los intercambios por cuenta de los estados del Obamacare (Affordable Care Act – Ley de Atención Asequible). Los intercambios existen para maximizar la cobertura sanitaria de los ciudadanos y ayudar a que la gente de pocos ingresos pueda tener cobertura, en lugar de incrementar los beneficios de las empresas. Trump quiere, no obstante, mantener el carácter obligatorio del Obamacare, algo que odian los conservadores del “establishment”, puesto que lo consideran una extralimitación del Estado, que obliga a la gente a adquirir un producto. No obstante, para Trump este carácter imperativo hace aumentar el fondo de seguros y reduce los costes para las empresas.

Causalidad directa versus causalidad sistémica

La causalidad directa se enfrenta a un problema por medio de la acción directa. La causalidad sistémica reconoce que muchos problemas surgen del sistema en el que se encuentran y que hay que enfrentarse a ellos por medio de la causalidad sistémica. La causalidad sistémica tiene cuatro versiones: una cadena de causas directas, causas directas que interactúan (o cadenas de causas directas), bucles de retroalimentación y causas probabilísticas. . La causalidad sistémica en el calentamiento global explica por qué el calentamiento global en el Pacífico puede producir enormes tormentas de nieve en Washington D.C.: masas de moléculas de agua enormemente activas se evaporan sobre el Pacífico, soplan hacia el Noreste y por encima del Polo Norte y descienden en invierno sobre la Costa Este y partes del medio Oeste en forma de masas de nieve. La causalidad sistemática tiene cadenas de causas directas, causas que interactúan, bucles de retroalimentación y causas probabilísticas, a menudo combinadas.

La causalidad directa es fácil de entender y parece estar representada en todas las gramáticas de todos los idiomas del mundo. La causalidad sistémica es más compleja y no aparece representada en la gramática de cualquier idioma. Hay que aprenderla.

La investigación empírica ha mostrado que los conservadores tienden a razonar con la causalidad directa y que los progresistas les gusta mucho más razonar con una causalidad sistémica. Se cree que la razón es que, en el modelo del padre estricto, el padre espera que el hijo o la esposa respondan directamente a una orden y que negarse a ello debería castigarse lo más rápida y directamente posible.

Mucha de las propuestas políticas de Trump se encuadran en términos de causalidad directa.

Los inmigrantes de México nos desbordan — construyamos un muro con el fin de pararlos. Y a todos los emigrantes que han entrado ilegalmente, pues deportémoslos…aunque haya 11 millones de ellos trabajando en toda la economía y viviendo por todo el país. La cura para la violencia de las armas consiste en tener un arma presta a disparar directamente al que dispare. Para impedir que los puestos de trabajo terminen en Asia, donde los costes laborales son más reducidos y cuyos productos más baratos inundan aquí el mercado, la solución es directa: pongamos onerosos aranceles a esos productos, de modo que sean más caros que los fabricados aquí. Para ahorrar dinero de las farmacéuticas, hagamos que el mayor consumidor — el Estado — acepte la oferta de precio más bajo. Si el Estado Islámico gana dinero con el petróleo iraquí, enviemos tropas norteamericanas a Irak para controlar el petróleo. Amenacemos a los dirigentes del EI asesinando a sus familiares (aunque sea un crimen de guerra). Para extraer información de los terroristas sospechosos, utilicemos la tortura por ahogamiento o métodos incluso peores de tortura. Por si acaso pueden llegar unos cuantos sospechosos de terrorismo con los refugiados musulmanes, no hay más que impedir la entrada de musulmanes en el país. Todo esto tiene sentido para los que piensan en la causalidad directa, pero no para quienes ven las inmensas dificultades y consecuencias extremas de esas acciones debido a las complejidades de la causalidad sistémica.

Corrección política

Hay al menos decenas de millones de conservadores en Norteamérica que comparten la moralidad del padre estricto y su jerarquía moral. Muchos de ellos son pobres o de clase media y muchos de ellos son hombres blancos que se consideran superiores a los inmigrantes, a los que no son blancos o no son cristianos, a los gays…y a la gente que depende de la asistencia social. Dicho de otro modo, son lo que los liberales llamarían “intolerantes”. Ya hace muchos años que esa intolerancia no resulta admisible en público, sobre todo a medida que han ido llegando más inmigrantes, que el país se ha vuelto menos blanco, que hay más mujeres formadas y dentro del mercado de trabajo y que los gays se han vuelto más visibles y se ha ido aceptando el matrimonio homosexual. A medida que las organizaciones liberales que luchan contra la intolerancia han venido ruidosamente apuntando y convirtiendo en asunto público la naturaleza antiamericana de esa intolerancia, esos conservadores se han sentido cada vez más oprimidos por lo que llaman “corrección política”, la presión pública contra sus opiniones y contra lo que consideran “libertad de palabra”. Esto se ha vuelto algo exagerado desde el 11 de septiembre, cuando aparecieron fuertes sentimientos en contra de los musulmanes. La elección del presidente Barack Hussein Obama causó indignación entre esos conservadores y se negaron a considerarle un legítimo norteamericano (como es el caso del movimiento de los “birther” [que aducen que Obama no nació en los EE.UU.]), y mucho menos una autoridad legítima, sobre todo cuando sus opiniones liberales contradecían casi todo en lo que creen como conservadores.

Donald Trump expresa en voz alta todo lo que ellos sienten: con fuerza, agresividad, con ira y sin vergüenza. Todo lo que tienen que hacer es apoyar y votar a Trump y no tienen siquiera que expresar sus opiniones ‘políticamente incorrectas’, puesto que ya lo hace él en su lugar, y sus victorias hacen respetables esos puntos de vista. Él es su adalid, él les otorga un sentido de respeto por sí mismos, de autoridad y de la posibilidad del poder.
Cuandoquiera que oigan las palabras “corrección política”, acuérdense de esto.

Biconceptuales

No hay término medio en la política norteamericana. Hay moderados, pero no hay ideología de los moderados, no hay una ideología singular en la que puedan ponerse de acuerdo todos los moderados. Un conservador moderado mantiene algunas posturas progresistas en ciertas cuestiones, aunque varían de una persona a otra. De forma similar, un progresista moderado mantiene algunas posturas conservadoras en ciertas cuestiones, y de nuevo varían de una a otra persona. En resumen, los moderados disponen de ambas visiones morales y políticas del mundo, pero recurren principalmente a una de ellas. ¿Cómo pueden convivir en el mismo cerebro al mismo tiempo?

Ambas se caracterizan en el cerebro por un circuito neuronal. Están ligadas por un circuito común y corriente: la inhibición mutua. Cuando una se enciende, la otra se apaga; cuando una se fortalece, la otra se debilita. ¿Qué es lo que las enciende o apaga? El lenguaje que encaja con esa visión del mundo activa esa visión, fortaleciéndola, a la vez que apaga la otra visión del mundo y la debilita. Cuanto más se discuten las opiniones de Trump en los medios, más se activan y más fuertes se vuelven, tanto en la mente de los conservadores más duros como en la mente de los progresistas moderados.

Esto es cierto aunque se ataquen los puntos de vista de Trump. La razón estriba en que negar un marco activa ese marco, como ya apunté en el libro Don’t Think of an Elephant! [No pienses en un elefante, Editorial Complutense, Madrid, 2007]. No importa que estés promoviendo a Trump o atacando a Trump, estás ayudando a Trump.

Un buen ejemplo de que Trump se gana a los biconceptuales progresistas incluye a ciertos trabajadores sindicados. Muchos afiliados a sindicatos son padres estrictos en casa o en su vida privada. Creen en los “valores familiares tradicionales” — un término del código conservador — y pueden identificarse con los vencedores.

¿Por qué ha ido ganando Trump en las primarias republicanas?

¡Fijaos en todos los grupos conservadores a los que atrae!

El Partido Demócrata no se ha estado tomando en serio muchas de las razones del apoyo a Trump y del alcance de ese apoyo. Y los medios no han estado discutiendo muchas de las razones del apoyo a Trump. Eso tiene que cambiar.

George Lakoff
*Autor de Thinking Points (en colaboración con el Rockridge Institute staff) y de Whose Freedom? Es Profesor Richard and Rhoda Goldman de Ciencia Cognitiva y Linguística en la Universidad de California, Berkeley y, en el marco de su reciente activismo político antineocon, fundador e investigador senior del Rockridge Institute.

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