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La producción cultural contra hegemónica: República de la muerte de Mayra Barraza

República de la Muerte (2010, 2012) de Mayra Barraza es una exposición que establece un diálogo estético con los discursos de formación del estado nacional después de 1992.  Después de la firma de los Acuerdos de Paz, El Salvador entra oficialmente en una etapa de posguerra y de transición a la paz. Se recalca la importancia transcendental de la firma de los Acuerdos de Paz con conmemoraciones públicas cada 16 de enero y con representaciones en monumentos y murales públicos de la conciliación lograda entre los movimientos de derecha e izquierda política del país.  En República de la muerte la artista cuestiona los discursos de “paz” y de “posguerra” en que se basa la República de El Salvador después de 1992 al marcar la violencia actual que fragmenta el cuerpo del ciudadano salvadoreño.  La serie cuestiona la posibilidad de una comunidad nacional sin una valoración básica de la vida humana de sus ciudadanos.

En vez de representar cuerpos emblemáticos vitales como los que figuran en diversas pinturas, monumentos, y estatuas clásicas y modernas, los cuerpos que representa la artista son cuerpos fragmentados, desmembrados y marginales.  Por ejemplo, el retrato de una mujer en República de la Muerte no es un retrato corriente de la cara y un torso de una persona viva sino una cabeza rodante desmembrada del torso (Título: Cabeza rodante).
Cabeza rodante, 2009

La artista interviene también en el discurso nacional monumentalista con su escultura en bronce “brazos”; aquí en vez de una estatua de un cuerpo heroico instalada en una plaza pública, Barraza representa un brazo desmembrado anónimo sobre una base de grama y piedras.


Brazos, 2006-2008
Con un enfoque en el cuerpo humano y en la violencia corporal la exposición de Mayra Barraza presenta una producción cultural contra hegemónica independiente ya desligada de los discursos políticos de las derechas e izquierdas y revela un compromiso con representar y denunciar la realidad cotidiana.  Al mostrar la aceleración de la inseguridad y de la violencia corporal después de la firma de los Acuerdos de Paz, su obra cuestiona los mismos discursos de “paz” y “posguerra” y sugiere que los traumas históricos irresueltos de la guerra de los 70-80s se inscriben en los cuerpos actuales.

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