La pintura de hoy

Hoy amanecí cínica con la imagen de la máscara de antigás como un punto de inspiración.  Esta pintura es una exploración cínica del sujeto actual, aún más extremo e irremediablemente perdido que el de la máscara antigás del siglo 20; ahora tan mecanizado y "civilizado" que necesita una máscara antihumana para los momentos infrecuentes en que quiere integrarse a espacios antropológicos. Ahora la misma humanidad se convierte en un dispositivo de uso individual, que se ajusta a la cabeza cuando el sujeto entra a espacios "contaminados" de sensibilidad y de la posibilidad de ternura humana.  La máscara consta de un cuerpo fabricado de huezo que aquí se adapta a la cara de una joven que se posa para un retrato tradicional.