Tuesday, April 28, 2015

La vida campesina de posguerra: Una entrevista con Doña Berta de Chalatenango

Doña Berta es una mujer de una comunidad rural de El Salvador.  Nació en 1951 y vivió la guerra en su misma comunidad de Chalatenango.  En la brevísima entrevista que sigue abajo le pregunto sobre las implicaciones reales de la etapa de paz en comparación con la etapa de guerra y qué esperanzas ve para los jóvenes de su comunidad:
Doña Berta de Chalatenango


Friday, April 24, 2015

El arte salvadoreño antes de 1992

Mauricio Mejía | 1956-
Donde no llegan los arcoiris | 1980s? | Acrílico


Dagoberto Nolasco | 1956-
Persistencia de un sueño | fecha? | Óleo


Rosa Mena Valenzuela | 1924-2004
La guerra es fuego oscuro | 1986 | medios mixtos


Antonio Bonilla | 1945-
La masacre de los santos pueblos inocentes | 1980s


César Menéndez | 1954-
Metamorfosis del tiempo y la memoria | 1980s? | Óleo


Negra Alvarez | 1948-
Día de difuntos | 1994 | Óleo sobre madera, corona de flores de seda


Toño Salazar | 1987-1986
Dibujo para el libro “Coplas de Juan Panadero" | 1948


Camilo Minero | 1917-2005 
Karl Marx | 1980? | grabado

*Para ver más imágenes y muestras del arte salvadoreño antes de 1992, recomiendo el Tumblr de Óscar Díaz Salvadoran Art History.

Monday, April 20, 2015

El asesino melancólico de Jacinta Escudos

 Foto:  Sandro Stivella

El asesino melancólico (2015, Alfaguara) de Jacinta Escudos es su nueva novela de 95 páginas (dividida en 10 capítulos).  La sencillez de la trama engaña; en realidad se presta a una lectura existencialista intensa y compleja.  Con una primera cita de Albert Camus la autora entabla un diálogo intertextual con el texto El extranjero (1946).  Con esto, la existencia concreta del ser humano se sitúa, en el texto de Escudos, en el primer plano de reflexión.  El asesino melancólico es en realidad una novela existencialista donde se cuestiona el sentido de la vida y de la muerte y en que hay una reflexión extendida sobre la razón de ser en relación al entorno actual, a lo absurdo y a la desmemoria.

El protagonista de la novela es Blake Sorrow, un hombre inconmovible que lleva una vida minimalista sin relaciones, intereses o compromisos.  A los 50 años se admite a sí mismo ser un fracasado ya que su vida no tiene motivo aparte de cuidar el parqueo donde trabaja y cobrar el pago a los conductores del estacionamiento.  La acción empieza cuando una de las clientas del parqueo, Rolanda Hester, una ama de casa divorciada a los 55 años, le pide a Blake Sorrow que la mate.  Blake Sorrow cree no haberla oído bien, pero cuando acierta que matarla sí es lo que ella le pide, se niega rotundamente a hacerlo, no por algún sentido moral, sino porque ser asesino no va con la percepción que tiene de sí mismo.  A partir de ese momento Rolanda Hester le deja cartas por las cuales Blake Sorrow va conociéndola y entendiendo poco a poco el vacío que le ha producido el deseo de matarse.  Nace en él una simpatía irónica por Rolanda Hester que lo lleva a considerar maneras de matarla y a imaginar formas ideales para ella de suicidarse.  Un día él la invita a la playa donde ella saca una pistola y termina suicidándose.  Blake Sorrow es acusado de su asesinato y condenado a 30 años en la cárcel; en vez de la liberación en la muerte que encuentra Rolanda Hester, Blake Sorrow pierde toda libertad.  La última reflexión de Blake Sorrow sobre su vida es que la prisión no es un buen lugar para envejecer.

Las relaciones intertextuales entre El asesino melancólico de Jacinta Escudos y El extranjero de Albert Camus guían la lectura del texto.  La novela empieza con una cita de El extranjero de Albert Camus que nos mete de golpe a una historia que se desarrolla paralelamente al texto de Camus y a las claras semejanzas entre Meursault, el protagonista de Camus, y Blake Sorrow.  Así la estructura de la vida de Blake Sorrow se puede entender como un comentario existencialista según la filosofía del absurdo que Camus expone en El extranjero y en El mito de Sísifo; la vida es absurda, se llena de repeticiones vacías carentes de un sentido real, como se ve en la vida del protagonista de Escudos.  Lo que se entiende por una vida llena de “sentido” se construye a base de los principios de una comunidad y de una sociedad.  La filosofía de Camus en cambio resiste nociones de un bien y un mal absoluto y universal.  Por lo tanto, el suicidio de Rolanda Hester, en vez de ser una cuestión moral, es un problema filosófico; ¿Qué hacer frente una vida que no vale la pena vivir?  En El mito de Sísifo, Albert Camus considera que esta es la pregunta clave de la filosofía: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación” (11).

Sin forzar una lectura de posguerra, ya que es claro que El asesino melancólico no se ata a un contexto nacional específico, se puede leer este texto como parte de un grupo de obras salvadoreñas que tocan el tema de la desmemoria publicadas en la última década como son Audiencia de los confines: Primer ensayo sobre la memoria (Índole, 2014) de Jorgelina Cerritos, Camino de las hormigas (Editorial Santillana, 2014) de Miguel Huezo-Mixco, María de la espera (Índole, 2013) de Jen Valiente, Perro en la niebla (Verbigracia, 2007) de Róger Lindo y Jimmy Hendrix toca mientras cae la lluvia (Puertos abiertos, 2011) de Carmen González Huguét.  Hay varias instancias en el texto de Jacinta Escudos en que el narrador se refiere a un pasado que el protagonista no quiere recordar: “Blake Sorrow no pensaba en su pasado. Nada bueno había en los recuerdos de su vida. Nada que le interesara revivir. Había aprendido bien a escabullirse de aquellos fantasmas. Entonces se deslizaba hacia otros recuerdos, como el sol, la arena y el color del mar, que era lo único que le podía interesar de aquel tiempo”(68).  En El asesino melancólico la desmemoria es una ausencia inquietante que lleva a una crisis existencialista.  La ausencia de la memoria contribuye a una vida llena de preocupaciones superficiales “como el sol, la arena y el color del mar.”  Los personajes están atrapados en situaciones sin esperanza, obligados a repetir las mismas acciones cotidianas y a vivir vidas vacías en que lo que más importa, no se puede reconocer abiertamente.  La producción literaria actual de El Salvador, en particular, obras como El asesino melancólico de Jacinta Escudos, Audiencia de los confines de Jorgelina Cerritos y María de la espera de Jen Valiente, nos señalan una crisis existencialista impulsada, en parte, por el trauma, por la desmemoria y por no hacerse cargo del pasado.

Sunday, April 19, 2015

Olvidarte es un pez sepia



Olvidarte es un pez sepia
un espécimen en frasco
de alimentación variada.

Consume algas,
mastica y traga nombres,
baja cuadros y saca muebles,
antes de destripar los gusanos
de nuestra mesita
en el café.

De allí como que se esfuma en el barullo
y deja de existir
tan forzosamente.

Tuesday, April 14, 2015

El idioma del rayo


¡Puta vos, no perdas el momento!
¡Respira el viento mugre
cargado de tiempo
y tierra!

Friday, April 10, 2015

La pintura de hoy

Hoy amanecí cínica con la imagen de la máscara de antigás como un punto de inspiración.  Esta pintura es una exploración cínica del sujeto actual, aún más extremo e irremediablemente perdido que el de la máscara antigás del siglo 20; ahora tan mecanizado y "civilizado" que necesita una máscara antihumana para los momentos infrecuentes en que quiere integrarse a espacios antropológicos. Ahora la misma humanidad se convierte en un dispositivo de uso individual, que se ajusta a la cabeza cuando el sujeto entra a espacios "contaminados" de sensibilidad y de la posibilidad de ternura humana.  La máscara consta de un cuerpo fabricado de huezo que aquí se adapta a la cara de una joven que se posa para un retrato tradicional.

Thursday, April 9, 2015

Victoria: La vendedora de tamales en Panchimalco


En las últimas semanas he empezado a experimentar con pintar y a jugar con varios medios.  Para mí, este es un mundo nuevo que me abre una manera visual de analizar, de documentar y de representar lo que veo en El Salvador.  Uso lo que hay y lo que me parece barato en la librería La moderna de San Salvador que me queda cerca; acrílicos, unos crayones de óleo, una libreta ledger 1/8, otra un poco más gruesa, y unos pinceles básicos.  En youtube y en el internet he podido estudiar algo de la obra, el proceso y la filosofía de varios artistas como Alberto Giacometti, Egon Schiele, Oswaldo Guayasamín y de otros que son locos desconocidos que cuelgan videos sobre su proceso ahí.  Pinto lo que veo y lo que me cautiva la atención; por ahora eso suele ser el ser humano, la identidad, el retrato, la ansiedad, la vejez, la pobreza, la desesperación, la violencia, la ironía y el cinismo.

Esta primera pintura que comparto es de Victoria, una vendedora de tamales que conocí en Panchimalco y con quien rápido formé una amistad.  Conocí a Victoria mientras visitaba el simposio de escultura en Panchimalco en marzo de 2015.  Me tocaba esperar el rato que se pulía una de las piezas y me fui a sentar sola al lado de las piscinas que quedan por ahí cerca.  Dentro de poco una mujer ya entrada en años se me acercó y al descubrir que yo no tenía ninguna prisa y que, al contrario, le agradecía la compañia, me empezó a contar su vida...de cómo había llegado a Panchimalco, el problema de la rodilla que los doctores no le habían podido resolver, los nombres de sus nietos que me señalaba en las piscinas y los detalles de la venta de tamales que tiene ahí cerca de la Casa de Cultura.

Monday, April 6, 2015

En El Salvador no hablamos español

Panchimalco, El Salvador abril 2015. 
"En El Salvador no hablamos español," afirma Pedro Geoffroy Rivas en su texto sobre el contacto entre el nahuat y el castellano.  Ya con eso decidí no regresar el libro de 1978 al estante y mejor ojear el argumento seguido por un pequeño diccionario del lexicon de la lengua salvadoreña.  El principio básico del texto de referencia La lengua salvadoreña de Pedro Geoffroy Rivas es que el idioma que se habla en El Salvador no es español sino un variante del dialecto románico surgido en Castilla. Rivas propone que “en El Salvador no hablamos español-mucho menos castellano.”  Tampoco se trata de un español corrupto o vulgar porque el idioma nunca se concretiza y está siempre en flujo.  El purismo del español es una ilusión y una falta científica contra la lengua y los “puristas” de los siglos XII y XIII llamaban idioma corrupto al español y pretendían que se hablara el latín.   A lo largo de los siglos XI, XII, y XIII el español sufre una marcada influencia extranjera que cambia el vocabulario y las reglas gramaticales.  En el siglo XV don Antonio de Nebrija presenta a la Reina su famosa Gramática de la Lengua Castellana para concretizar el idioma y para “que vuestra Altesa metiesse debaxo de su iugo muchos pueblos bárbaros”(8).  Sin embargo es de notar que el propio Almirante, en su diario, adopta palabras del caribe como canoa, cacique, y hamaca y Antonio de Nebrija incluye la palabra canoa en su Vocabulario publicado en 1493.  En la literatura, Cervantes, Quevedo y Lope de Vega usan corrientemente americanismos y temas americanos.  Es así que el castellano evoluciona y va tomando formas americanas con la conquista. 
 
Iglesia colonial de Panchimalco, El Salvador abril 2015.
Al llegar los españoles a El Salvador, el dialecto de los grupos nahuas que encuentran es de los más arcaicos.  La primera corriente de asimilación de palabras fue cuando los españoles tropiezan con plantas, animales y cosas que les eran completamente desconocidas.  Otro cambio interesante en el español salvadoreño es la asimilación del aspecto morfológico del náhuatl.  El náhuatl es un idioma polisintético en que las palabras se unen entre sí para formar nuevas palabras y surge así en el habla mestiza formas como vapué (vaya pues), puesí (pues sí), vuá (voy a), vuaver (voy a ver), vuir (voy a ir), vuavenir (voy a venir), ibir (iba a ir), idiay (y de ahí).  Luego otros cambios se dan por la no comprensión del significado de los vocablos o por analogía y verbos como pegar (iniciar:
‘pegó la gran carrera’), regarla (echar a perder algo: se la regó conmigo), sentir (oír,: no sentí ladrar los chuchos) adquieren nuevos significados.  En fin, a pesar de ser un instrumento de dominio, desde los primeros contactos, los españoles adoptaron un amplio vocabulario nahuat y la morfología y la sintaxis de ese idioma original. 

Algunos ejemplos de nahuatismos  (A-Z en proceso):

A
Achís. De ashina, orina. Exclamación de asco o protesta.
Aguachinado. De ahuatsali.  Arruinarse las siembras por falta de agua.
Ajuate, afate. De ajuayo, espinoso.  Pelusa espinosa que cubre las vainas de algunos frutos.
Apachar. De pachoa, aplastar.
Atol. De atuli. Bebida hecha con elote molido.
Ayote. De ayut, calabaza.


B-Z (en proceso durante el mes de abril de 2015)

WJT Mitchell — Notes on Picture Theory

In analyzing the “pictorial turn” in his book Picture Theory, Mitchell begins by raising important questions about how images reference t...