La no-discursividad de la imagen, X-post facto de Muriel Hasbún


X-post facto de Muriel Hasbún es un archivo fotográfico que la artista construye a base de los rayos equis odontológicos de los pacientes de su padre.  X-post facto incluye 32 imágenes de una colección de más de mil rayos equis.  Según Hasbún, en el tiempo de la guerra de los ochenta en El Salvador su padre recurrió a su archivo de rayos equis para identificar los cuerpos de personas que habían sido sus pacientes.  En un caso su padre tuvo que identificar el cuerpo de Janet, su sobrina, que había desaparecido en 1984: “The memory of Janet and her portrait haunted me as I looked at my father’s archive.  Like a medical examiner or a forensic anthropologist, I examined x-ray after x-ray…they all seemed as anonymous as a document signed with an X" (Hasbún, “Artist Statement” HEMI, X post facto).  Aquí me interesa analizar este anonimato que señala Muriel Hasbún, es decir, el aspecto hermético de la fotografía que se resiste a narrar el pasado.  Por su parte, Marianne Hirsch y Leo Spitzer recalcan la ambigüedad de la fotografía como un documento histórico:  “Photographs may also be limited and flawed historical documents, promising more than they can actually reveal” (The Generation of Post-Memory)  En X-post facto Hasbún utiliza la fotografía como un documento histórico que inspira una contemplación sobre las víctimas de la guerra de los ochenta pero resiste incorporarse a un discurso retórico.  En vez de comunicar un argumento, X post facto es una experiencia visual no-discursiva que apela a la imaginación del público.

En su libro Los tres Guineas, Virginia Woolf analiza cómo las imágenes genéricas y anónimas de víctimas suelen ser utilizadas como retórica discursiva:
To an Israeli Jew, a photograph of a child torn apart in the attack on the Sbarro pizzeria in downtown Jerusalem is first of all a photograph of a Jewish child killed by a Palestinian suicide-bomber. To a Palestinian, a photograph of a child torn apart by a tank round in Gaza is first of all a photograph of a Palestinian child killed by Israeli ordnance. To the militant, identity is everything.  And all photographs wait to be explained or falsified by their captions. (Citado en Regarding the Pain of Others, Sontag 11). 
X-post facto está lejos de contribuir a una narrativa discursiva sobre el pasado; cada espectador de la exposición multimedia en HEMI interpreta de su modo cómo los rayos equis entran en el discurso de la guerra puesto que no hay capciones que guíen la imaginación del público o que expliquen las imágenes.  No se sabe si los rayos equis son de hombres o mujeres militantes de la izquierda, de personas de la derecha, o de personas no partidarias.  Tampoco se sabe si las grietas y fisuras que aparecen son típicas desde un punto de vista odontológico o si hay heridas que levantan alguna sospecha sobre otro tipo de trauma sufrido.  Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la declaración de la artista y el ensayo crítico de Sareh Afshar que acompañan la exposición en HEMI son elementos estructurales que guían la recepción del público y que dejan pistas sobre las intenciones de la artista.  Ambos son elementos paratextuales, en el sentido de Gerard Genette, que no entran directamente en el aspecto visual de la exposición pero que pueden tener una función semejante a las capciones para las fotos.  En este caso, los ensayos de Hasbún y Afshar contextualizan los rayos equis sin revelar detalles específicos sobre los cuerpos y, de esta forma, guían la recepción del público de una manera mínima.

El público que ve la exposición de Muriel Hasbún descubre que las imágenes apenas son huellas de las vidas y cuerpos de la guerra de los ochenta en El Salvador.  De hecho, está ausente de las imágenes cualquier referencia a la historia de la guerra.  En este sentido, hay una disyunción entre lo que las imágenes revelan y el contexto de guerra que presentan Muriel Hasbún y Sareh Afshar en sus ensayos.  Marianne Hirsch analiza esta disyunción de la fotografía y el contexto histórico con una foto pequeña de sus padres, Lotte y Carl (The Generation of Postmemory, 232).  En la foto, los padres de Marianne Hirsch parecen ser novios felices que caminan por la calle de una ciudad común y corriente.  Al otro lado de la foto está grabado “Cz. 1942”, una referencia a la ciudad Czernowitz que, en ese año, colaboraba con los líderes nazi.  Hirsch explica que en 1942 se restringe la vida cotidiana de los judíos en Czernowitz y que los judíos se enfrentan con una fuerte persecución.  Sus padres habrían tenido que llevar puesto una estrella amarilla que los identificara como judíos pero, en la foto, no se distingue una estrella clara.  Aquí es donde Marianne Hirsch hace notar la disyunción entre lo que la imagen revela y el contexto en que se toma: “Nothing in the picture betrays the hardship of the time.  Carl and Lotte are not visibly suffering; they don’t look starved, unhealthy or afraid” (56).  En X-post facto los documentos fotográficos del pasado también se niegan a confirmar lo que el espectador ya sabe del contexto histórico de guerra.  En este sentido lo que el público imagina en las imágenes revela los deseos del público en vez de la evidencia histórica.  La anécdota de la foto de los padres de Marianne Hirsch también sirve para ejemplificar lo que Hirsch considera una “mirada paranoica” no basada en la evidencia presente en la imagen sino en lo que anticipa ver el espectador.  La ambigüedad de las imágenes de X-post facto desafían esta “mirada paranoica” del espectador.  El anonimato que Muriel Hasbún señala en los rayos equis no permite que se conviertan los tornillos odontológicos en instrumentos de tortura ni las hendiduras y sombras en evidencia corporal de violencia política. 

Con todo, en X-post facto Muriel Hasbún utiliza un archivo de rayos equis para inspirar la contemplación estética y emocional sobre las víctimas de la guerra de los ochenta.  X post facto no reitera el gran recit del pasado sino que abre un espacio para que el espectador se fije en los signos, en las marcas y en las huellas que se graban en el cuerpo humano.  Hasbún explica: “This is how the body remembers.  It creates crevices and strange fossils. Encrustations and indentations. A sea of sediment upon sediment. A place revealed.”  X-post facto apela a la sensibilidad estética y a la imaginación.  El reto para el espectador es contemplar los rayos equis  sin resolver su ambigüedad para no falsificar o borrar los signos grabados en el cuerpo humano.