Sunday, November 23, 2014

El Judas Iscariot del caso jesuita: Réquiem para los mártires y los murales de Antonio Bonilla


En las últimas semanas la abogada Almudena Bernabeu ha señalado la existencia de testimonios y documentos que vinculan al expresidente salvadoreño Alfredo Cristiani (1989-1994) con el asesinato de los seis sacerdotes jesuitas y dos empleadas ocurrido el 16 de noviembre de 1989 en El Salvador.  Si existiera este vínculo, implicaría no sólo la participación del estado en la masacre sino, a un nivel personal, la traición de Alfredo Cristiani a Ignacio Ellacuría (los dos hombres que habían formado una amistad basada en la visión compartida de una paz negociada.)  Según el reportaje de la Comisión de la Verdad, unos días antes de la masacre, Cristiani llamó al padre Ignacio Ellacuría en España y pidió que regresara a El Salvador (Center for Justice and Accountability ).

El vínculo entre Cristiani y la masacre de los jesuitas ya queda grabado, desde mucho tiempo, en la producción cultural del país.  Vemos, por ejemplo, en un cuadro de Antonio Bonilla en la capilla de la UCA “Réquiem para los mártires” pintado en los años 90’, una figura que recuerda a Judas Iscariot con aspecto muy parecido a Alfredo Cristiani señalando o dando la orden de matar a los jesuitas.  La Muerte aparece como un militar y se representa un cadejo que podemos leer como un símbolo de una violencia diábolica.  
 
Réquiem para los mártires, Antonio Bonilla UCA.
Hay que recordar que “Réquiem para los mártires” se exhibe en la UCA, un espacio privado y patrocinado por la Compañía de Jesús.  En los murales públicos del mismo pintor, patrocinados por el gobierno de Mauricio Funes, la figura de Alfredo Cristiani no aparece en la escena de la masacre de los jesuitas.  En vez de representar personas culpables, Bonilla pinta una escena más amena con una rosa que recuerda al jardín cultivado por Obdulio Ramos.  La rosa se puede leer como un símbolo de la esperanza de que algo positivo ha nacido del trauma histórico. 
Detalle de la masacre jesuita, MUNA Antonio Bonilla.
El contraste entre las dos representaciones de la masacre pintadas por Antonio Bonilla revela que se admite la posibilidad del vínculo de Alfredo Cristiani en la masacre de los jesuitas en ciertos espacios de El Salvador, pero aún en los murales patrocinados por un gobierno de izquierda, esta memoria no se reconoce oficialmente.  En cuanto la justicia en casos de violencia durante la guerra, los gobiernos de izquierda no han pasado de reparaciones simbólicas.  La justicia en este caso ya ha tardado 25 años y por lo tanto considero muy bien venida la intervención de España en la investigación de la masacre de los jesuitas y las dos mujeres que trabajaban con ellos.  Como muchos, no puedo saber si Alfredo Cristiani tuvo que ver en la masacre de los jesuitas o no, pero estoy segura de que es necesario investigar y cuestionar el pasado abiertamente para que la memoria colectiva no quede sólo grabada en representaciones simbólicas.

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