Nuestra américa de José Martí


Nuestra américa es un ensayo aún muy relevante a pesar de ser publicado hace más de cien años (La Revista Ilustrada de Nueva York el 10 de enero de l891).  El argumento básico es que Latinoamérica tiene que unirse para resistir el imperialismo y la hegemonía cultural europea y norteamericana.  Martí critica la imitación de modelos europeos y la formación académica basada en modelos externos. 

Con “Nuestra América” Martí se refiere a Latinoamérica; menciona la historia precolombina de los Aztecas y los Incas y se refiere a los movimientos por la independencia de México, Centroamérica y el Cono Sur.  La América de Martí también incluye a las masas oprimidas: “Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.”      

Martí utiliza la metáfora del tigre para representar la amenaza constante del imperialismo: “El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa…No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima.”

La hegemonía cultural europea es una fuerza que impide la unificación de la región.  La identidad del cuerpo latinoamericano que propone Martí es fragmentado de la misma manera que la identidad regional: “Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.”  La constante emulación de modelos externos enajena los latinoamericanos de si mismos: “El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura.”

La colonización sigue patente en la imitación de modelos clásicos y europeos y, según Martí, los ejemplos externos no son tan relevantes para el contexto latinoamericano como son los de la misma región.  Martí no rechaza del todo el estudio de modelos externos, pero los pone en su lugar.  Da la muy práctica sugerencia de que se conozca primero la historia de la región antes que la de otros países: “La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras Repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras Repúblicas.” 

Ya que ganaron su independencia, Martí propone la creación de un modelo de gobierno nuevo en vez de la imitación de lo extranjero.  Para Martí seguir imitando las culturas de Europa ya siendo independientes no tiene lógica: “Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador… El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.”

En su ensayo Martí centraliza al hombre natural como un protagonista principal de la sociedad latinoamericana.  El hombre natural es una identidad hibrida e incluye el mestizo, el indio y el negro.  Es una identidad nueva basada en la mezcla de razas y culturas: “Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad.”

Una de las ideas más sugerentes de Martí es que la lucha principal de Latinoamérica no se da entre la civilización y la barbarie como propone Domingo Faustino Sarmiento en Facundo sino se da entre el hombre natural y el letrado (y los que benefician del discurso letrado): “Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza.

En fin, José Martí arguye que la colonización sigue siendo una fuerza destructiva en Latinoamérica.  Los latinoamericanos han aprendido a imitar modelos extranjeros y a ver esos modelos como ejemplares.  Rechazan lo propio como algo inferior a los modelos europeos y clásicos.  Según Martí, es preciso empezar a valorar lo que es orgánico de la región y formar líderes y gobernantes que entienden las realidades de los nuevos países latinoamericanos.  Martí centraliza al hombre natural en su ensayo y marginaliza al letrado.