La construcción retórica de la civilización y la barbarie en Facundo de Domingo Faustino Sarmiento



Juan Facundo Quiroga
Domingo Faustino Sarmiento escribe Facundo o Civilización y Barbarie en las pampas argentinas (1845) durante su segundo exilio en Chile.  Las primeras tiradas se publican como folletín en el diario chileno El Progreso.  Facundo es la biografía de la vida de Juan Facundo Quiroga, un gaucho militar y político federalista que se desempeña como gobernador y caudillo de La Rioja durante las décadas de 1820 y 1830.  Como indica su título del texto, Sarmiento analiza los conflictos de formación nacional que se suscitan en la Argentina después de la Independencia declarada en 1816. 

En Facundo Sarmiento construye la dicotomía de la civilización y la barbarie de varios impulsos  geográficos y culturales que considera que influyen en, y existen en un estado de tensión en la sociedad argentina.  Como observa Kimberly Ball, «la civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia», mientras que «la barbarie se identifica con América Latina, España, Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas».  Según González Echevarría: «al proponer el diálogo entre la civilización y la barbarie como el conflicto central en la cultura latinoamericana, Facundo le dio forma a una polémica que comenzó en el periodo colonial y que continúa hasta el presente». 

Para empezar Sarmiento describe la geografía de Argentina y contrapone la ciudad y el campo de modo que la ciudad representa la civilización y el campo representa la barbarie.  El campo se asocia con las pampas de Argentina, un espacio abierto, extenso y solo donde se dificulta la imposición de un orden social.  Sarmiento explica que no existe un espacio público en el campo y que los almacenes o bares donde se reúnen los gauchos son los únicos centros sociales.  La ley que manda es la ley del dominio físico sobre el otro.  La ciudad, en cambio, se organiza alrededor del espacio público y hay un contrato social político basado en conceptos liberales de justicia, los derechos de cada individuo y en otros principios de la ilustración.  En la ciudad hay acceso a las universidades y a los textos que vienen de fuera de Argentina.  La ciudad es un espacio que se asocia con el progreso, la modernización y la tecnología mientras que el campo es un espacio fuera del tiempo que se asocia con una estructura social feudal. 

Otro aspecto de la construcción de Sarmiento de la civilización y la barbarie es la contraposición de la figura del gaucho y el letrado.  El gaucho malo representa la barbarie mientras que el letrado representa la civilización.  Aquí hay dos conceptos de conocimiento que están en oposición en Facundo; mientras que el gaucho no estudia en el sentido formal, en el campo su sabiduría es más valiosa que la del letrado.  Sarmiento describe varios tipos de gauchos y las habilidades de sobrevivencia que tienen.  Pasa mucho tiempo elaborando descripciones románticas de los gauchos y de sus poderes casi sobrenaturales para guiar, rastrear, destruir y entretener con cantos y poemas históricos.   El letrado, en cambio, tiene un conocimiento no local que se basa en discursos extranjeros.  Este contrapunteo del letrado y el gaucho es una de las estrategias retóricas más desarrolladas en el Facundo.          

Sarmiento presenta  a Facundo Quiroga como un símbolo del gaucho malo que se convierte en un caudillo después de la independencia.  En Facundo el mismo autor funciona como un símbolo del letrado en oposición a Facundo.  El gaucho ocupa el espacio rural de las Pampas y, según Sarmiento, éste se opone a todo que tenga que ver con el progreso y la modernización.  Sarmiento propone el ejemplo de su actitud frente los ríos; para el gaucho el río es un obstáculo a su libre traspaso por el campo.  Para Sarmiento, en cambio, los ríos son un recurso geográfico que podrían ser explotados para infiltrar las regiones más desoladas de la Argentina.  Sarmiento propone que es preciso que se utilicen los ríos para transportar la civilización a las regiones más desoladas de la Argentina.  Mientras que el gaucho piensa en lo inmediato, el letrado se enfoca en cómo transmitir las ideas y productos de fuera para modernizar las zonas más marginadas de Argentina.  En realidad las figuras del letrado y el gaucho representan dos programas sociales que existen en oposición en la Argentina del siglo 19; la primera “civilizadora” e importada y la segunda, local y “bárbara”.  Después de la independencia de Argentina existen en tensión estos dos impulsos en cuanto la formación de la identidad nacional.  Por una parte el gaucho representa un ser que opta por la libertad absoluta, libre de la imposición de un orden social mientras que el letrado toma su poder de la imposición de modelos importados basados en el conocimiento que se comunica en la palabra escrita y en los discursos que vienen de Europa y América del norte.

Otro aspecto de la construcción de civilización y la barbarie es la contraposición entre Europa y  América.   Para Sarmiento el modelo de buen gobierno ya existe en Europa y en América del Norte; sólo hace falta importar las ideas del pensamiento científico, el intercambio intelectual y el cuestionamiento de la fe y la tradición a Argentina.  Él ve las zonas rurales de Argentina dominadas por el feudalismo y anclado por el dominio de ciertas regiones por caudillos.  Una de las soluciones que propone Sarmiento al atraso es la inmigración de los europeos a la América.  Sarmiento da el ejemplo de las comunidades de origen europeo que son siempre productivos mientras que los gauchos de las Pampas son atrasados y flojos.  En el argumento de  Sarmiento, hay un tono racista palpable en su estimación de las culturas europeas como superiores y las originarias como inferiores.  Para él, los antecedentes indígenas son una de las causas principales de la ruina de la sociedad de Argentina.

En fin, Sarmiento construye la dialéctica de la civilización y la barbarie insistiendo en lo determinante de los aspectos geográficos como las pampas, los ríos y las ciudades de la Argentina.  Contrasta dos figuras elementales de la cultura de Argentina, el gaucho y el letrado, para mostrar la existencia de dos culturas, sabidurías y sociedades paralelas en Argentina.  Hay hombres civilizados y hombres bárbaros; el hombre que está fuera de la civilización es el “otro” y ese otro representa la barbarie.  Sarmiento propone la inmigración europea, la navegación de los ríos y la educación como tres estrategias para sacar a Argentina del feudalismo y salvajismo encarnada en la figura de Facundo Quiroga.  Sin embargo, hay ciertos aspectos sociales que rebasan de la dicotomía de la civilización y la barbarie como la figura del tirano Juan Manuel Rosas, por ejemplo.  Rosas es un caudillo bárbaro pero es educado al mismo tiempo (La hora literaria, youtube.com). Por lo tanto es difícil saber cómo encaja alguien como Rosas en la dicotomía de la civilización y barbarie si Facundo Quiroga representa el extremo de la barbarie.