Saturday, October 25, 2014

La "civilización" pierde sus pasos: El matadero de Esteban Echeverría


Esteban Echeverría (1805-1851) nace en Buenos Aires y estudia en la Universidad de Buenos Aires.  Estudia luego en Europa y está en contacto con la producción literaria y cultural de Francia.  Se enfrenta ideologicamente con el gobierno de Rosas y vive en el exilio.  El matadero queda inédito por muchos años hasta su publicación póstuma (1874).  

El contexto histórico del texto: En 1835 Juan Manuel de Rosas asume la gobernación de Buenos Aires y a Facundo Quiroga lo encuentran muerto.  En Buenos Aires se había creado un salón literario intelectual de la elite cultural; la cabeza es Echevarría que ha vuelto de París con todas las novedades culturales y filosóficas europeas.  Echeverría ya había publicado La cautiva cuando escribe El matadero en 1838.  El cuento pretende criticar el nuevo gobierno de Rosas.  El texto es trasladado por amigos porque no se puede publicar; es un texto secreto para leer entre exiliados. 

La crítica social de Echeverría a la Iglesia y el gobierno de Juan Manuel Rosas: En El matadero Esteban Echeverría hace una crítica a los federalistas y a la sociedad regida por Juan Manuel Rosas y la Iglesia.  Hay un tono irónico en la primera parte del cuento en que el autor crítica el hecho que la sociedad (la iglesia y el gobierno) pretende controlar al hombre para que este sea una maquina de su voluntad: “el caso es reducir al hombre a una máquina cuyo móvil principal no sea su voluntad sino la de la Iglesia y el gobierno."

Echeverría también señala que el fanatismo religioso sólo aplica a cierta parte de la población y que los que tiene poder crean excepciones a las reglas para que no tengan que dejarse dominar por el mismo sistema que imponen: "Es de creer que el Restaurador tuviese permiso especial de su Ilustrísima para no abstenerse de carne, porque siendo tan buen observador de las leyes, tan buen católico y tan acérrimo protector de la religión, un hubiera dado mal ejemplo aceptando semejante regalo en día santo".

El espacio del matadero: El matadero es un espacio salvaje donde la gente que trabaja ahí es reducida a una existencia abyecta, sangrienta y animal.  Echeverría describe a los trabajadores ahí con un desdén, clasismo y racismo impresionante.  Los plebeyos son como animales; son reses como los reses que ellos carnean.  El toro que matan es un símbolo análogo al joven unitario que matan al final del cuento.  Ambos son fuertes, decentes, valientes y de corazón bien puesto.  Representan la vida decente y civilizada que pone la libertad, la honra, y la dignidad por encima de todo.  Es un horror el espacio del matadero que traza el autor.  Echeverría concluye que el gobierno y la sociedad bajo Rosas son como el espacio del matadero.


El joven unitario: Un joven unitario de la racionalidad y de la cultura está perdido lo cual se puede leer como una metáfora de una civilización que pierde sus pasos y entra en la barbarie.  El joven tiene modales exquisitos por pertenecer a la burguesía más alta y culta.  Los del matadero adhieren a Juan Manuel Rosas (el Restaurador) y se produce un encuentro brutal.  El líder de los del matadero se llama Matasiete y cuando ve de lejos al joven unitario se prepara para divertirse con él.  El joven unitario se enfrenta con la “chusma” del matadero.  Primero hay un juez que le pregunta al joven por la divisa que Rosas obliga como identificación y confirmación de ser partidario de Rosas.  El unitario responde que la divisa es para ellos porque él es un hombre libre: “La librea es para vosotros, esclavos, no para los hombres libres.”  Matasiete responde paradójicamente que ellos son libres pero que los llevan a la fuerza: “A los libres se les hace llevar a la fuerza”.  Hay un tono homo-erótico en el plan de desnudar al joven, sujetarlo y “darle verga” puesto que “verga” se refiere al miembro masculino.  El unitario revienta de sangre antes de que los federalistas lo pueden desnudar y ofender su hombría y así termina el cuento.

La construcción del “otro” en El matadero de Esteban Echeverría: La construcción retórica de Esteban Echeverría de los federalistas partidarios de Rosas como animales salvajes es un precursor a la represión de los marginados que se ve en el tiempo de Sarmiento y Mitre y que se expresa poéticamente en Martín Fierro de José Hernández.  El hecho de que Echeverría describe a los plebeyos como animales esta preparando el terreno para una represión feroz que va a llevar a cabo la ciudad (los unitarios) sobre el campo (los federales).  Este relato justifica la posterior venganza que el país de los cultos ejerce sobre los marginados. 

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