Friday, October 3, 2014

Historia de la Monja Alférez, Catalina de Erauso, escrito por ella misma



Historia de la Monja Alférez, Catalina de Erauso, escrito por ella misma nos presenta con un caso de una mujer híper-masculina.  La califico de este modo no sólo por las aventuras, peleas, y conquistas ni por su actitud de varón iracundo, sino porque se apodera del campo masculino de la escritura para definir su existencia textualmente.  Sin embargo es difícil estimar las condiciones bajo las que Catalina de Erauso escribe; si el texto responde a una serie de acusaciones o interrogaciones que vienen de la sociedad, por ejemplo, o si es un texto autobiográfico más autónomo.  Lo que sí tenemos claro es que se permite escribir y difundir el texto.  Esto en sí es sorprendente.  ¿Cómo es posible que la Iglesia no haya censurado el ejemplo de Catalina de Erauso, una mujer que se viste de hombre y que nos presenta con un ejemplo de híper-masculinidad?    
Es significativo considerar que la iglesia se molestó en establecer la virginidad de Catalina de Erauso para asegurar su castidad y el no haber tenido hijos.  La idea era que si no había realizado sus funciones “esenciales” procreativas, no contaba del todo como una mujer.  Para la Iglesia de su día era incomprensible tomarla en cuenta como un sujeto femenino autónomo; era más factible comprenderla como una especie de hombre.  Si Catalina de Erauso hubiera tenido hijos y marido, la iglesia habría percibido su híper masculinidad como algo mucho más transgresivo y peligroso.
Por otra parte, Catalina de Erauso no rompe con el androcentrismo de su sociedad.  Ella es una mujer que ha infiltrado el mundo masculino y que se ha podido manejar bien como hombre, pero no cuestiona los papeles tradicionales de los géneros sexuales en la sociedad.  En los ámbitos locales ella refuerza la dominación de la mujer por el hombre.  Por ejemplo, en varios momentos en el texto encontramos familias que quieren ofrecerles sus hijas a Catalina porque perciben que es un hombre militar y que les puede proponer a las familias recursos económicos o cierto prestigio.  En vez de solidarizarse con las mujeres que son utilizadas de esta forma, Catalina las menosprecia como si fuera hombre.   
En fin, la vida de Catalina de Erauso no transgrede los límites sociales ni religiosos de su época porque se representa textualmente como una excepción innocua.  Tan inofensiva se termina pintando la autora que el Papa hasta le da permiso para seguir vistiéndose de hombre.  A la vez, la exageración de la masculinidad en la protagonista indica que la autora intenta representarse como una excepción y no como un modelo para la mujer común y corriente, lo cual puede ser parte de una estrategia discursiva para satisfacer y apaciguar la sociedad.  Su mayor transgresión, el hecho que es una mujer que define su propia subjetividad al escribir su vida, pasa casi inadvertida porque supo manejar el discurso hegemónico de su día.
Resumen
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