El cuerpo ausente: performance político de Miguel Rubio Zapata

El cuerpo ausente de Alfonso Cánepa en Adiós Ayacucho del Grupo Cultural Yuyachkani
El cuerpo ausente: performance político de Miguel Rubio Zapata es un texto-collage que reúne fotos, entradas de diario de trabajo de los actores, correos electrónicos y recortes de periódicos para llevarnos de la mano por el trabajo de Grupo Cultural Yuyachkani entre 2001-2003. 

Empieza con recuerdos de la presencia física de Yuyachkani en la firma del decreto que ordenaba la creación de una Comisión de la Verdad en el Perú y en las audiencias públicas (74).  Un principio fundamental de la obra de Yuyachkani es la importancia del cuerpo del actor.  El cuerpo es un archivo persistente de la memoria; la memoria se escribe y se expone en el cuerpo de los actores.  En Adiós Ayacucho Alfonso Cánepa busca su cuerpo masacrado y mutilado para poder enterrarse.  Rosa Cuchillo busca el cuerpo de su hijo Liborio y Antígona busca enterrar el insepulto cuerpo de su hermano.  Miguel Rubio Zapata explica como la obra de Yuyachkani puede leerse como una comunidad de cuerpos: “Alfonso Cánepa podría ser el hermano muerto de Antígona y Rosa Huanca su madre que se encuentra con él después de su propia muerte en una danza sin fin que se niega al olvido”(63).

Otro tema de El cuerpo ausente es la migración del cuerpo indígena del campo a Lima.  Se reproduce el guion completo de Adiós Ayacucho en que el cuerpo mutilado de Alfonso Cánepa viaja a Lima para reintegrar su cuerpo y enterrarse.  En esta obra se representa la violencia corporal y se relaciona esta historia con la historia de la conquista: “Incarri habla del cuerpo descuartizado del Inca que se recompone debajo de la tierra para renacer.  El personaje de Adios Ayacucho como un Incarri contemporáneo, no esperaba la recomposición de su cuerpo sino que decidió ir en busca de los huesos que le faltaban” (90) Al final de la obra Alfonso Cánepa restituye su cuerpo con los restos del conquistador de Lima.  Con este desenlace, la obra de Yuyachkani sugiere una conexión entre la violencia corporal histórica y la actual.

El cuerpo ausente concluye con una reflexión sobre “Sin título, técnica mixta”, una instalación en la sala del grupo que se trata de dos momentos históricos, la guerra con Chile y la violencia política interna.  “La sala fue poblándose paulatinamente de información diversa, como un lugar donde se guardan evidencias de la historia (168).  Al ingresar a la sala los espectadores se de dan cuenta que no tienen donde sentarse y participan activamente en la instalación al dirigir su propio movimiento corporal por el espacio deteniéndose para ver lo que les llama la atención y desconociendo otras escenas.