La friccionalidad en La vida doble de Arturo Fontaine


La vida doble (2010) [301pp] es el testimonio ficticio de Irene, una mujer que bien podría ser Luz Arce. Se sabe por las fuentes al final del libro que Fontaine se basa en El infierno junto con otros textos. La vida doble, es la historia de una dirigenta de la izquierda chilena que tras el golpe cambia de bando y se convierte en una colaboradora de la DINA, el organismo de seguridad de la dictadura.

Alexandra Ortiz Wallner señala que la novela centroamericana de posguerra rompe con la construcción ficcional de la tradición novelística anterior.  Ortiz Wallner caracteriza la producción novelística de posguerra como friccional e híbrida porque la ficción mantiene un diálogo constante con el testimonio, la historia, y la memoria.[1]  Sin proponer aquí una equivalencia entre los casos chile y centroamericanos, quiero llamar atención a este concepto de friccionalidad que me parece útil para pensar la relación intertextual entre el testimonio de Luz Arce y La vida doble de Arturo Fontaine.

Se puede argüir que la novela de Fontaine tiene una relación friccional con varios testimonios, libros de crítica cultural, y libros de historia que cita en sus fuentes al final del libro.  En esa nota al final se declara La vida doble un texto ficcional que parte de una lista de fuentes reales y verdaderos.  La friccionalidad surge del conflicto conceptual de aproximarse al pasado por medio de un género que no se compromete con contar la verdad.

Aquí es útil considerar la idea de Beatriz Sarlo en Tiempo pasado que la literatura abre un espacio para imaginar un pasado hermético.  La vida doble de Fontaine articula lo que Luz Arce no puede narrar en su testimonio; lo que es imposible de expresar.  Por ejemplo, Fontaine le propone al lector la posibilidad de que la mujer torturada anhela la mirada de los hombres que la sujetan.  ¿Cómo es posible que la mujer siga dependiendo de la afirmación masculina de su torturador?  Esto es un punto polémico que va al corazón de una contradicción de la mujer actual como un sujeto social del patriarcado.  ¿Hasta que punto depende la mujer de la mirada del hombre para afirmar su valor?  Fontaine lleva esta indagación a sus límites más nefastos. 

En La vida doble Fontaine toca varios temas tabúes que no aparecen en el testimonio de Luz Arce o que ella describe sólo de por encima.  Por ejemplo, Fontaine construye el momento interior de crisis en que Irene empieza a colaborar con la DINA; ella empieza a percibir sus torturadores como dioses implacables, pero justos.  Irene acepta regalos que le dan y decide tener relaciones sexuales con varios de ellos.  Fontaine nos ayuda a imaginar cómo la mujer en esa situación de colaboración podría buscar en la degradación de si misma cierto alivio de la culpa, o por lo menos una forma de auto-castigo.  Luego, Fontaine enfrenta al lector con otro difícil tema: la tortura como algo erótico tanto para el torturador como para la mujer torturada.    Por otra parte, la ficción le permite a Fontaine desarrollar rumores que circulaban sobre la participación directa de Luz Arce en sesiones de tortura, pero esto no lo toca Luz Arce en su propio testimonio.  Además, en el libro de Fontaine, el habla de Irene es motivada por el dinero y no por motivos éticos de contar la verdad o de reconciliarse con el pasado.  En el testimonio de Luz Arce, ella afirma que su motivación es aclarar la leyenda negra que se ha construido sobre su persona y de reconciliarse con el pasado y con Dios.  Sin embargo, en su libro Fontaine imagina que pueden existir motivaciones poco éticas para testimoniar.

Con todo, el libro de Fontaine es un buen ejemplo de un texto friccional en el sentido que propone Ortiz Wallner porque hay un diálogo entre su novela y el testimonio, la crítica cultural, la historia y la memoria.  De acuerdo con Beatriz Sarlo la literatura deshace la ilusión del testimonio de que lo que se cuenta es la verdad.  Otra ventaja de la literatura es que abre un espacio para articular lo que es imposible de expresar en el testimonio personal.




[1] Ver Alexandra Ortiz Wallner, El arte de ficcionar: la novela contemporánea en Centroamérica (2013).