Wednesday, July 9, 2014

De la locura a la desesperanza: El caso de Madeleine Lagadec

El informe de la comisión de la verdad para El Salvador (1993) [211 pp con dos apéndices] de las Naciones Unidas presenta ejemplos representativos de los casos y patrones de violencia cometida por parte de agentes del Estado y por el FMLN.   Un tema que sale del Informe de las Naciones Unidas es que el Estado no cumplió con la obligación de investigar, procesar y sancionar a las personas culpables, como es su responsabilidad de acuerdo al derecho internacional.  Hasta la fecha muy pocos de los crímenes de la guerra se han investigado.  ¿Qué ha sido el impacto estructural y psíquico en el país de la impunidad patente en las leyes de amnistía?

En Terrorizing Women: Feminicide in the Américas Rosa-Linda Fregoso y Cynthia Bejarano proponen que existe una conexión importante entre la violencia de hoy en día, sobre todo en la violencia de género,  y los crímenes impunes del conflicto armado de los años 80 (14).  Por impunidad me refiero a la falta de investigaciones serias, a la falta de castigo por crímenes contra personas y a la falta de justicia para las víctimas.  Lo que se ve tanto en los casos actuales de feminicidio como en una gran parte de la violencia que sufren las mujeres durante la guerra es que la violencia sexual se utiliza como un instrumento de terror.  Sólo en los primeros cuatro meses de 2014 hubo 80 feminicidios en El Salvador y 139 casos de violaciones sexuales contra niñas no mayores de 13 años.  Según Fregoso y Bejarano el estado no garantiza la seguridad de la mujer y la sociedad colabora su exclusión de los sistemas de poder; se acepta el trato desigual de la mujer y se normaliza la violencia de género.  “En tal ambiente, hay una ausencia clara de principios y de derechos democráticos para la mujer” (Fregoso y Bejarano xxi).  

Para entrar en el aspecto concreto de la impunidad en crímenes sexuales de la guerra analizo el caso ilustrativo del ataque de unidades de la Fuerza Aérea contra un hospital del FMLN y la ejecución de una enfermera francesa, Madeleine Lagadec, el 15 de abril de 1989.  Lagadec murió con cuatro otras personas, dos de ellas mujeres salvadoreñas, a quienes, a diferencia de Madeleine, no se hizo autopsias y no se puede precisar la naturaleza de la violencia que sufrieron.  Es importante señalar que, por su nacionalidad, el caso de Lagadec recibe atención de expertos franceses y su caso se publica en el Informe de la Comisión de la Verdad; las otras dos mujeres salvadoreñas no reciben esta misma atención y la impunidad es aún más absoluta en esos casos.

Madeleine Lagadec llevaba tres años trabajando con el FMLN en abril de 1989.  En el momento del ataque contra el hospital, Lagadec se negó a huir para quedarse auxiliando a otra mujer herida, María Cristina Hernández.  Las personas que escaparon fueron los testigos de lo ocurrido.  Cuando los soldados tomaron el hospital a las 7 u 8 de la mañana, capturaron al grupo de Lagadec y les interrogaron “…se escucharon gritos, sobretodo de M. Lagadec.  Después se escucharon varios disparos.  Los soldados se retiraron en horas de la tarde” (Informe de la Comisión de la Verdad, 89).  Personas del FMLN encontraron al cuerpo de Madeleine Lagadec y testificaron que el cuerpo de Madeleine llevaba ropa que cubría el torso y no tenía otra ropa alguna aparte de los pantalones que estaban a la altura de la rodilla.  La mano izquierda había sido amputado a la altura de la muñeca.  En la autopsia se averiguó que “a la víctima se le disparó mientras ya estaba parcialmente desnuda; ‘(…) El sostén, el calzón y el pantalón se encuentran indemnes de todo trazo de bala mientras que la víctima presenta lesiones por arma de fuego a nivel de seno derecho, de la pelvis y de los miembros inferiores.(…)  Se puede deducir que la víctima no portaba esas tres vestimentas al momento del tiro”(Informe de la Comisión de la Verdad, 91).  En este caso el Estado salvadoreño nunca llevó a cabo una investigación, no practicó autopsia en las otras víctimas y no procesó ni sancionó nunca a los culpables.

Leer el Informe de la Comisión de la Verdad (1993) en 2014 me hace reflexionar sobre su título, “De la locura a la esperanza” y en qué momento esa esperanza se convirtió en desesperanza.  Si tomamos en cuenta la crisis actual de la violencia y la conexión entre la violencia histórica y la violencia de hoy en día, queda claro que la “locura” anterior es una parte dinámica de la violencia “desesperante” de hoy en día. 



Apuntes sueltos: Derecho aplicable (pp10-12) Se discute si el derecho internacional de los derechos humanos es vinculante para ambos lados puesto que el FMLN sostuvo oficialmente tener control de territorios determinados y gobernar esos territorios. 

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