Monday, June 2, 2014

Nunca estuve sola (UCA 1988, 1992), el testimonio de Nidia Díaz


Nunca estuve sola (UCA 1988, 1992 inglés) es el testimonio de Nidia Díaz (María Marta Valladares), dirigente del FMLN en la guerra de los 80.  En 209 páginas y 55 capítulos Díaz narra seis meses (desde el 18 de abril hasta el 25 de octubre) de su detención en el cuartel central de la Policía Nacional de El Salvador.  En su testimonio Díaz hace hincapié en el hecho que el hombre que la detiene es un consejero militar estadounidense y participa también en su detención Félix Rodríguez, un agente de la CIA.  Rodríguez es famoso por su participación en la Invasión de Bahía de Cochinos, Vietnam, el escándalo Irán-Contra, y en el asesinato de Ernesto Che Guevara.  Estos detalles son importantes porque Díaz los toma como símbolos de la intervención de Reagan en El Salvador.  Esto viene a ser uno de los propósitos claros de su testimonio; la denuncia al imperialismo norteamericano en El Salvador.

En el prólogo al libro Deborah Shnookal cita partes de una entrevista que Nidia Díaz le da a la editorial en mayo de 1991.  Ahí Díaz explica que para los Estados Unidos el FMLN representa una extensión de los conflictos comunistas en Cuba, la Unión Soviética y en Vietnam, pero que, en realidad, el conflicto armado en El Salvador brota de la historia local: “La guerra en El Salvador no viene importada desde el extranjero.  Es el resultado de la situación económica, política y social de nuestro país” (6).  En su testimonio Díaz explica que el ataque guerrillero en la Zona Rosa en junio de 1985 en que mueren trece personas, entre ellos cuatro marines norteamericanos y dos civiles de la misma nacionalidad, es una respuesta necesaria a la intervención estadounidense en la región.  Según sus cálculos, la ayuda norteamericana a las Fuerzas Armadas ha prolongado la guerra y extendido la violencia contra el pueblo salvadoreño.  La presencia internacional en El Salvador se nota también en las organizaciones de los derechos humanos de Francia y de los Estados Unidos y en los medios de comunicación internacionales que la entrevistan y recogen su testimonio en la cárcel (87).

Este texto se distingue de otros testimonios como Las cárceles clandestinas de Ana Guadalupe Martínez (1992) y No me agarran viva de Claribel Alegría y D.J. Flakoll (1987) por la fuerte denuncia a la intervención de los Estados Unidos.  No vemos aquí tampoco el enfoque en la mujer guerrillera que se ve en No me agarran viva ni el tono de reflexión crítica de Las cárceles clandestinas.


Apuntes:
El 18 de abril de 1985 soldados y helicópteros de la Fuerza Aérea toman su campamento por sorpresa; Nidia Díaz es gravemente herida y capturada.  Es interrogada por dieciséis días sin descanso y luego es recluida a confinamiento solitario por seis meses.  Nidia Díaz es liberada el 25 de octubre de 1985, junta con otros presos, tras el canje con Inés Guadalupe Duarte de Navas, hija del Presidente Duarte.

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