Tuesday, June 10, 2014

Memoria y literatura: El país bajo mi piel de Gioconda Belli

El país bajo mi piel (2001) de Gioconda Belli es un texto híbrido; por una parte es autobiográfico y relata los recuerdos de la autora de la revolución sandinista, pero por otra parte utiliza los recursos de la ficción como vemos en la imitación de elementos estilísticos de Don Quijote de la Mancha.  
           En El país bajo mi piel Belli narra los episodios más significativos de su vida como su despertar político, sus varios exilios, el triunfo de la revolución sandinista, el nacimiento de sus hijos, sus relaciones amorosas, y su experiencia personal conflictiva con los Estados Unidos.  La autora nace en Managua en 1948 en una familia aristocrática.  De joven es activa en la lucha por acabar con la dictadura de Somoza y en 1970 se une al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).  Debido a sus actividades políticas antisomozistas se exilia a España en 1974, a México en 1975 y a Costa Rica en 1976.  Regresa a Nicaragua cuando los sandinistas toman poder del gobierno en 1979 y ocupa puestos administrativos en el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).  En 1990 cuando el FSLN admite su derrota Belli sale de Nicaragua para establecerse en los Estados Unidos con su marido. 
Hay una relación intertextual entre El país bajo mi piel y el estilo novelístico de Don Quijote de la Mancha.  En Don Quijote hay más de cincuenta capítulos breves en cada parte y los títulos de los capítulos suelen ser frases que describen lo que sucede en esa parte de la narración: “CAPÍTULO XLV De cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de su ínsula y del modo que comenzó a gobernar” (Cervantes 887).  En El país bajo mi piel hay cincuenta y ocho capítulos con títulos del mismo estilo: “De cómo un fracaso militar se convirtió en una victoria política” (Belli 223).  En el último título de capítulo Belli se declara “una Quijota” dejándole al lector una clara referencia a Don Quijote de la Mancha: “Donde ésta Quijota termina de contar sus memorias.”  Los títulos de los capítulos establecen una relación ambigua entre la ficción y la memoria. 
Otra semejanza entre El país bajo mi piel y Don Quijote es la clase social de los protagonistas.  Como ya se ha establecido, Gioconda Belli es una mujer de la clase alta nicaragüense.  Ella abandona su clase para unirse a la causa de justicia social de los sandinistas.  A pesar de su compromiso político, nunca deja de identificarse como una mujer burguesa: 
Modesto me miró los pies fijamente, durante largo rato.  Mis pies largos, blancos, delgados, burgueses.  Imaginé lo que estaría pensando.  Ya me había admitido un día de tantos que temía que sus hombres, su tropa, no comprendiera que se hubiera enamorado de mí.  Le mortificaba que consideraran que era una debilidad suya amar a alguien como yo…a la gente como yo, solapadamente se les cobraba el origen de clase.  Era como una vergüenza con la que uno debía acostumbrarse a vivir, una suerte de pecado original perdonado pero que nunca se olvidaba.  (Belli 376)
Así como Gioconda Belli, Don Quijote pertenece a la clase privilegiada.  De hecho, el tener tiempo de ocio le da la oportunidad de leer los libros de caballerías que desatan su locura.  Otras pistas de la clase social de Don Quijote son el ser dueño de una hacienda y el vender terrenos para leer más y aumentar su colección de libros.  Es más, vive con su sobrina y mantiene un ama y un mozo que trabajan por él en su hacienda (Cervantes 28).  Al igual que Belli, Don Quijote renuncia los privilegios de su clase en su lucha para conseguir un ideal.  Contra el trasfondo de Don Quijote, el sandinismo adquiere un tono menos político y más literario; la ideología de Sandino es el castillo mágico idealizado e imaginado de una joven nicaragüense de la clase alta.    
La función de la lectura en desatar la “locura” es otra muestra de la conexión entre El país bajo mi piel y Don Quijote de la Mancha y, por consiguiente, marca la ambigüedad entre la memoria y la ficción.  Don Quijote entra en el mundo fantástico cuando lee demasiado y empieza a creer que es real el mundo imaginario de los libros: 
Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.  (Cervantes 30)
De la misma manera Gioconda Belli cuenta que de adolescente se dedicó a leer y que esta lectura fue lo que la hizo creer en una realidad imaginada:
Durante la adolescencia me dediqué a leer.  Leía con voracidad y pasmosa velocidad.  Julio Verne y mi abuelo Pancho -que me proveía libros-fueron los responsables de que desarrollara una imaginación sin trabas y llegara a creer que las realidades imaginarias podían hacerse realidad.  Los sueños revolucionarios encontraron en mí tierra fértil.  (Belli 11-12)
En Belli, el idealismo y la locura de Don Quijote se ven transformados por el momento histórico actual; la lucha del FSLN contra la dictadura de Somoza.  El hecho que los libros hacen que Belli se imagine como posible las ilusiones románticas de revolución se puede interpretar como ejemplo de la influencia de la lectura Don Quijote de la Mancha en la autora.  Sin embargo, la “locura” de Gioconda Belli adquiere un tono muy distinto a la “locura” graciosa de Don Quijote.  En el caso de Belli su “locura” se manifiesta como una alerta crónica a causa de la persecución interiorizada y los encantos son políticos en vez de mágicos como se ve con el ejemplo de Fidel Castro; el buen cristiano que engaño el mundo cuando en realidad era un peligroso comunista (Belli 19). 
En El país bajo mi piel Belli cuenta su vida por “salidas” valiéndose así de la estructura narrativa de Don Quijote de la Mancha.  El propósito fundamental de Don Quijote es resucitar la caballería andante para servir honradamente a su república.  Para ello, sale en tres ocasiones a los caminos en busca de aventuras y fama.   Estas salidas organizan la acción principal; las dos primeras salidas forman la Primera parte de la novela; la tercera salida ocupa toda la Segunda parte.  En las primeras dos salidas, el idealismo de Don Quijote hace contraste con la realidad dura que encuentra en el camino.  
En El país bajo mi piel, las salidas de Don Quijote se transforman en exilios.  La acción principal de El país bajo mi piel se estructura alrededor de los exilios de Gioconda Belli.  El primer exilio tiene lugar en 1974 cuando sale de Nicaragua, con el pretexto de viaje a Europa, a causa de su involucramiento político:  
No recuerdo si al sugerir el viaje a Europa puse sobre aviso a mi esposo de que, además de una segunda luna de miel, se trataba de sacarme a mí de un apuro político sobre el cual nada podía explicarle.  Algo debo haber dicho para justificar que tendríamos que dejar a las niñas con mis padres para Navidad.  Sin embargo, la revelación exacta de mis vinculaciones peligrosas vino después, cuando le enuncié que no regresaría con él a Nicaragua, sino que esperaría en casa de mi hermana Lucía, cerca de Barcelona, el aviso de que la costa estaba despejada de riesgos para mí.  (Belli 140)
Igual a Don Quijote, el idealismo de Gioconda Belli cruza con la realidad que encuentra en el exilio.  Por ejemplo, cuando está en España, Gioconda describe constantes pleitos  con su cuñado Antonio a causa de sus opiniones políticas contrarias.  Gioconda le saca las cuentas a Antonio del legado de barbarie española en las Américas y él la contraataca burlándose de su “romanticismo revolucionario” (Belli 144).  En su segundo exilio cuando está en Costa Rica, su marido la acusa de abandonar su familia y está a punto de perder a sus hijas.  Sus exilios y los conflictos entre los ideales revolucionarios y la realidad se pueden interpretar como una reconstrucción de las primeras salidas de Don Quijote. 
             Al final de la Segunda Parte de Don Quijote de la Mancha, Don Quijote vuelve a casa.  Recupera el juicio tras una fiebre de seis días que lo vence física y sociológicamente.  Renuncia el ideal caballeresco y admite que fue una locura equivocada: “Y, volviéndose a Sancho, le dijo: -Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído, de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo” (1102).  Mientras sus amigos lo tratan de animar con promesas de más aventuras de caballería andante, Don Quijote les dice que los tiempos han cambiado y que él ha cambiado: “-Señores -dijo Don Quijote-, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy ahora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno” (1103).
Al final de El país bajo mi piel, el fracaso del idealismo viene con la derrota de los sandinistas en las elecciones de 1990.  Cuando su marido estadounidense le propone partir hacia los Estados Unidos, Belli acepta para no tener que ver cómo disuelve la Revolución, pero esta decisión de refugiarse en los Estados Unidos la aleja aún más del idealismo revolucionario:
Al decidirme a acompañar a Carlos me atormenté más de alguna vez pensando que me volvía leve, complaciente, que asumía la actitud que se ha dado en llamar “realista”, de colgar los guantes y resignarse a aceptar que perdimos la batalla o, en el mejor de los casos, que será a otros a quienes les tocará luchar por las nuevas utopías.  (Belli 408)
En el caso de Gioconda Belli hay la posibilidad de vivir dos vidas; en vez de morirse ella regresa cada cuatro meses a Nicaragua.  El país bajo mi piel termina con una frase que nos invita a re-interpretar tanto el fracaso del sandinismo como el de Don Quijote.  Belli nos sugiere que el fracaso puede ser un espejismo: “En Estados Unidos, como en Nicaragua, soy la misma quijota que aprendió, en las batallas de la vida, que si las victorias pueden ser un espejismo, también pueden serlo las derrotas” (Belli 411). 
En fin, El país bajo mi piel de Gioconda Belli se puede entender como una novela friccional en el sentido que le da Alexandra Ortiz Wallner al concepto; es una configuración novelística que oscila “entre el testimonio, la H/historia, la memoria y la ficción” (Ortiz Wallner “El arte de ficcionar” 18).  Belli utiliza los recursos de varios géneros; del testimonio, de la autobiografía y de la novela para escribir sus recuerdos.  En El país bajo mi piel de Gioconda Belli se auto-retrata como una Quijota en una novela de caballería.  Se puede concluir que ella escribe un texto híbrido; una novela de caballería que es, a la vez, su testimonio autobiográfico.

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Belli, Gioconda.  El país bajo mi piel: Memorías de amor y guerra.  Barcelona, 2001. 
Cervantes, Saavedra Miguel De, and Francisco Rico. Don Quijote De La Mancha.
Punto de lectura, 2008.
Genette, Gérard. Palimpsests: Literature in the Second Degree. Lincoln: University of
Nebraska, 1997.
Ortiz Wallner, Alexandra. El arte de ficcionar: la novela contemporéanea en
Centroamérica.  Iberoaméricana, 2012.


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