Monday, June 2, 2014

Los carteles de la memoria de Salvador Sánchez Cerén

En estos días los medios se han llenado de fotos del performance de la memoria en la ceremonia en el CIFCO del acto de traspaso de mando.  Voy a limitarme a comentar brevemente aquí el acto performativo de las figuras espectrales que portan imágenes de Roque Dalton, Romero, Prudencia Ayala, Lil Milagro Ramírez, Farabundo Martí, entre otros.  Queda claro que el performance abre un espacio público para recordar el pasado para muchos cuyas memorias privadas no resuenan con la memoria otorgada por ARENA, por ejemplo.  Con este performance estamos frente uno de los primeros “trabajos de la memoria”[1] del gobierno de Salvador Sánchez Cerén para construir una memoria oficial.  El historiador Steve J. Stern propone la existencia de varios marcos de “memoria emblemática” que están en competencia para ganarse una posición dominante en la sociedad.  En El Salvador las memorias emblemáticas de la guerra de los 80' se dividen primero entre los campos de la izquierda y la derecha, pero de ahí siguen las divisiones, fracturando los campos particulares y dejando una estela de traidores y héroes al pasar. 
Farabundo Martí
Roque Dalton
Prudencia Ayala, Crédito: Carlos Henríquez Consalvi
En su discurso de toma de posesión Salvador Sánchez Cerén se comprometió con reivindicar la memoria histórica para que “las familias conozcan la verdad”.  El problema con esta promesa es que existen varias “verdades” y la construcción de una memoria emblemática sancionada por el estado necesariamente autoriza el olvido y el silencio de las memorias desfavorecidas.  ¿Cuáles figuras de la historia se excluyen de estos carteles de la memoria?  ¿Por qué?  Desde esta perspectiva, el performance de las figuras fantasmales y sus carteles de figuras históricas no es una apertura neutral de la “verdad” histórica, sino un esfuerzo consciente del nuevo gobierno para establecer una historia colectiva oficial. 

Con esto no quiero decir que no debemos recordar las figuras que aparecen en los carteles; nada más lejos de mi intención.  Sin embargo es importante señalar cómo este espectáculo representa los primeros pasos hacia la construcción de una memoria oficial y hegemónica otorgada por el estado.  Por otra parte el gobierno de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén fue criticado con frecuencia por la Comisión Americana de los Derechos Humanos por su actitud pasiva ante la abolición de la ley de Amnistía de 1993.  Si los “trabajos de la memoria” no pasan de ser actos simbólicos, hay el peligro de que las imágenes en las pancartas sirvan sólo de marca registrada del estado.  ¿No será que el mejor homenaje para una figura como Roque Dalton sería hacer justicia contra los asesinos que aún viven?



Lil Milagros Ramírez
Oscar Romero


[1] Elizabeth Jelin

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