Thursday, June 26, 2014

¿Cómo conceptualizar la producción literaria actual?


   Supongamos que el mundo ha cambiado y que estamos en otra etapa~Josefina Ludmer 
Aquí América Latina: Una especulación (2010) es un ensayo que deja de lado las nociones tradicionales de la teoría literaria.  Josefina Ludmer plantea que estamos frente a una nueva conciencia, ya no lineal, en que la producción cultural y literaria es un palimpsesto de todas las historias y literaturas anteriores.  En este sentido la literatura actual se caracteriza por su naturaleza híbrida, fusionada, y contaminada y la forma tradicional de dividir la literatura; nacional vs cosmopolita; realismo vs vanguardia, realidad histórica y ficción parece haber caducado.  Por otra parte Ludmer arguye que la literatura latinoamericana actual es “pos-autónoma” porque responde a una realidad económica internacional.  La nueva conciencia actual es “El fin de una era en que la literatura tuvo una lógica interna y un poder crucial.  El poder de definirse y ser regida por sus propias leyes, con instituciones propias (crítica, enseñanza, academias) que debatían públicamente su sentido” (Ludmer 153).

Aunque muchas escrituras siguen usando esas divisiones clásicas de la tradición literaria, después de 1990 se ven nítidamente otros territorios y sujetos, otras temporalidades y configuraciones narrativas: otros mundos que no reconocen los moldes bipolares tradicionales.  Que absorben, contaminan y desdiferencian lo separado y opuesto y trazan otras fronteras.  Literatura urbana y rural, por ejemplo, ya no se oponen sino que mantienen fusiones y combinaciones múltiples; la ciudad latinoamericana absorbe el campo y se traza de nuevo.  Se desvanece la literatura rural, que todavía podía leerse en los años 1960 y 1970 en los textos del boom (y que en muchos casos fue el sitio de relatos de la identidad nacional: una Latinoamérica rural en esa etapa de las naciones y del capitalismo), y aparece una literatura urbana cargada de droga, de sexo, de miseria y de violencia.  Esta literatura borra las fronteras entre lo rural y lo urbano; borra la oposición, anexa el campo e incluye en su interior muchos de sus sujetos, sus dramas y sus mitologías (como si un personaje de Rulfo se moviera en el DF.  En las ficciones (y en la realidad) la ciudad latinoamericana se barbariza (Ludmer 127-128). 

¿Con qué nociones pensamos este presente en que todo coexiste?  Ludmer propone varias temporalidades y configuraciones que reemplazan las viejas maneras de pensar la literatura.  Una de estas es la isla urbana que es una comunidad a la vez interior y exterior a la ciudad (129).  La isla urbana es una familia provisional y abierta que reúne la gente que la ciudad ha expulsado en una extraña comunidad:  “La isla urbana constituye una comunidad que reúne a todas las demás; un grupo genérico de enfermos, locos, prostitutas, okupas, villeros, inmigrantes, rubios, mano de obra, monstruos o freaks” (131).  Por la mezcla de personas que junta, la isla urbana es una espacio propicio para la contaminación y la fusión.  Entre los ejemplos que Josefina Ludmer propone están el salón de belleza de Mario Bellatin, la villa miseria de La villa de César Aira, y el bar La lumbre de El asco de Horacio Castellanos Moya (131).  En Salón de Belleza de Mario Bellatin se mezclan las clases sociales y hay una mezcla de lo animal (la pecera) y lo humano (132).  En La villa de Cesar Aira, Maxi entra y sale de la villa miseria y ahí vemos la contaminación social de Maxi y de los cartoneros que no se alcanza dar en otro espacio.  Edgardo Vega en La lumbre de El asco es otro personaje que narra desde la isla urbana.  Su voz viene desde el interior de la nación pero a la vez habla con la perspectiva de un inmigrante que vive fuera de la nación: “Nuestra vos antipatriótica está y no está territorialmente en la nación: está afuera-adentro, y no solo porque viene de afuera por un tiempo.  Esta físicamente y lingüísticamente y provisoriamente adentro, pero esta intelectualmente afuera en relación con el territorio de la nación.  Separa el ojo de la legua: mira el país desde el primer mundo y lo dice en una voz interior latinoamericana” (Ludmer 163).    

En síntesis, Josefina Ludmer propone que la realidad posterior a la globalización inquieta porque no se sabe cómo pensarla; “el mundo bipolar ha terminado y estamos en otra era” (127).  Hay que pensar en la ciudad como una forma que concentra lo social, la nación, lo global y en las islas donde la gente hace comunidad.

**Otros conceptos que propone Ludmer: el subsuelo, tonos antinacionales, la imaginación territorial, la imaginación pública, la exposición urbana, realidadficción, la literatura de la migración, el año 2000 como un año de ruptura (¿?)

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