Negarse a narrar: Un comunista en calzoncillos de Claudia Piñeiro y Los rubios de Albertina Carri



Un comunista en calzoncillos (2013) de Claudia Piñeiro es una novela sobre la etapa de dictadura en Argentina, pero además es una meditación sobre la memoria.  La primera parte tiene la forma tradicional de una novela corta.  La narradora es una niña de once años cuyo referente principal es su papá, "un comunista en calzoncillos" que forma parte del sistema capitalista por ser un vendedor de ventiladores.  El papá se considera una víctima del sistema y culpa a la sociedad y a su familia por domesticarlo y por la pérdida de sus ilusiones comunistas.  La novela parece terminar de una manera abrupta.

La segunda parte que sigue, Caja chinas, presenta recuerdos fragmentados que incluyen reflexiones, recortes de periódicos y fotos.  Esta segunda parte enfatiza la materialidad de la memoria que se basa en los objetos físicos que quedan del pasado.  Esta sección incluye, por ejemplo, una reflexión sobre las fotos y la narradora (Pineira?) comenta que las fotos muchas veces interrumpen a la memoria porque son objetos con más autoridad que la memoria.  Si en una foto una familia sonríe, la foto impone la narrativa de que la familia fue feliz en ese momento aún si la memoria contradice esa versión del pasado.  Esta segunda parte incluye un par de fotos en que la narradora está con su papá que se titulan “la felicidad” a pesar de que la primera parte de la novela narra una relación mucho más compleja entre padre e hija.  Por otra parte, no suele haber narración que acompaña los fragmentos y el lector sólo puede reflexionar e imaginar el pasado de la narradora, pero la “memoria” se le niega.  En una forma semejante, Cajas chinas rompe el encanto de la primera parte de la novela; pone paro a la progresión de la narrativa y el lector regresa forzosamente a una reflexión sobre la memoria en el momento actual.

                                                    Los rubios (parte 3) de Albertina Carri

Esta técnica me recuerda mucho a la película Los rubios (2003) y a la manera en que la directora, Albertina Carri, se niega a reconstruir el pasado de sus padres desaparecidos.  Lo que más se enfatiza con la película de Carri es la ausencia y lo irrecuperable del pasado.  Hay un esfuerzo consciente en estos dos casos de no resolver la memoria del todo para no crear la ilusión de que lo que pasó y las ausencias que quedan se puedan resolver con ver un documental o leer una novela.

El problema que veo con esta técnica de no narrar es que hay un contrato tácito de entretener la audiencia o el lector y de resolver la situación que se presenta.  Como documental, la crítica puede evaluar Los rubios como una película sin sentido por la fragmentación y porque niega narrar la historia de los padres de Albertina Carri.  De una manera semejante, se puede leer Un comunista en calzoncillos y pensar que la primera parte de la novela fue buena, pero que luego, en la segunda parte, leerlo pierde el gusto.  Fuera de un contexto académico, ¿Hasta que punto funciona esta técnica de no narrar en una película o en una novela?