Muertos de amor de Jorge Lanata

Hace tres o cuatro días que sueño con café.  Se lo conté al Cubano, que me respondió una pelotudez absoluta:
            --Chico, hay quienes al café no lo han visto nunca.
            Yo sí lo vi.  Yo vi café.  Lo vi, lo sentí cayendo en la garganta, dándole forma caliente al hueco de mis manos, oliendo su perfume, jugando con la espuma.  Sí, yo vi café.  Me confieso culpable.  Lo vi, y lo tomé.  Y no pensé en quienes nunca lo habían visto o tomado.  Y los que nunca lo vieron o tomaron, ¿pensaron alguna vez en mí?  Les pido perdón.  Pido perdón por este pensamiento pequeño burgués, y por haber soñado con café. (65)      


Acabo de terminar de leer Muertos de amor de Jorge Lanata, una novela corta de 144 páginas sobre el ambiente e ideología del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) en Argentina en los años 60 y 70.  No es una novela típica puesto que incluye testimonios, cartas y aparecen unas secciones de listas de armas y principios de disciplina.  Tampoco me queda claro si la voz narrativa es el autor que dirige estas observaciones al lector: "Esto es pelear?  Pelear es esperar.  Es en la espera cuando en destino decide si se pierde o gana”.   

Lanata se enfoca en Comandante Segundo, el principal líder del EGP y describe la compartmentalización de la organización y la creciente paranoia de ser infiltrados de los líderes.  Se instala una fuerte disciplina revolucionaria y un reglamento de justicia militar que sanciona con pena de muerte a una lista de delitos como la cobardía, la insubordinación, el robo, la deserción y la homosexualidad, entre otras cosas (58).  A pesar de que el EGP nunca entra en combate, varios miembros son ajusticiados y mueren por fusilamiento. 

Es interesante considerar estas memorias críticas de la izquierda como parte de la transición política y que podrían señalar una análoga alternancia de memoria de las guerras y dictaduras.

Alfaguara 2007.