Pelea de gallos cultural


Tildamos a los artistas, poetas y escritores «de derecha» o «de izquierda» a pesar de que ese paradigma ya queda demasiado corto como para poder representar la compleja realidad actual



Evelyn Galindo-Doucette (*)

Madison, Wisconsin. La polarización del país es obvia, sobre todo en un período de campaña presidencial.  Lo que me interesa discutir aquí es la inmensa pérdida que significa esa polarización, ya anacrónica, y esos cansados rencores entre la derecha y la izquierda en términos de la cultura actual del país.  ¿Por qué hay artistas, poetas y escritores que celebramos en ciertos ámbitos y que denigramos, o peor, que ignoramos en otros?  Sobre todo esto viene siendo un tema para las generaciones que no vivimos la guerra directamente porque a nosotros nos está tocando acomodar los traumas de una guerra que no protagonizamos y que no experimentamos directamente.  

Tildamos a los artistas, poetas y escritores «de derecha» o «de izquierda» a pesar de que ese paradigma ya queda demasiado corto como para poder representar la compleja realidad actual en que, por ejemplo, podemos trazar una línea continua entre la izquierda y el capitalismo global.  Y sin embargo la evaluación de si una obra representa un punto de vista «de derecha» o «de izquierda» viene siendo el primer nivel de evaluación del valor artístico de una obra de arte en el país.  No sólo entra en la evaluación del arte, pero también de eso depende la editorial donde se publica cierto texto, el espacio de exposición y también los espacios de difusión del arte.  ¿Cómo podemos evaluar la calidad artística si nuestra evaluación parte de un punto de vista siempre politizado?    

No siempre fue así ni para la generación de la guerra.  Si pensamos en la obra de Roque Dalton y David Escobar Galindo, por ejemplo, vemos que coincidieron por lo menos un instante en la misma realidad cultural con los poemas «La violencia aquí» (1971) y «Duelo ceremonial por la violencia» (1971).  En esos poemas Dalton y Escobar Galindo dialogan sobre la naturaleza de la violencia como dos poetas comprometidos con el análisis de un fenómeno grave de la realidad nacional.  David Escobar Galindo nos plantea la violencia como una «perra de hielo» y Roque Dalton matiza esta metáfora: «también la mamá del niño-pueblo». La verdad es que las dos metáforas contribuyen a la representación de una realidad que existe como un tercer espacio, es decir, como un puente entre dos campos políticos tan separados.  De hecho Escobar Galindo y Roque Dalton tuvieron un intercambio productivo, creativo, y sano.  El arte y la cultura debería aspirar a eso; a enfrentarnos, a hablarnos, y sobre todo a tomarnos en cuenta como seres humanos que cargamos con una realidad compartida.

(*) Publicado en contrACultura.com.sv 5 de diciembre 2013