Saturday, October 5, 2013

La ciudad de San Salvador en la posguerra


La ciudad es un personaje que no siempre se revela en la distancia. Sus habitantes se mueven según los fantasmas de sus ideologías o sus creencias.  Así son sus fronteras invisibles, la geometría de la posguerra salvadoreña.  Así la ciudad que nos muestra Evelyn Galindo-Doucette.

Por Evelyn Galindo-Doucette (*)



Madison, Wisconsin.- Desde el mirador de Los Planes de Renderos se goza de una vista panorámica de la ciudad. Ante nosotros se despliega un paisaje sosegado y nos arrulla la historia de una sociedad salvadoreña uniforme de posguerra. Sin embargo, esta perspectiva desde arriba tiene poco que ver con la vida dentro de la ciudad. En La invención de lo cotidiano, Michel de Certeau propone que la gente, en su vida diaria, desarrolla estrategias y tácticas para resistir la geometría urbana que imponen los sistemas de poder. En el caso salvadoreño, el mito de una comunidad reconciliada se deforma con cada cuerpo que hurga en los espacios de la capital.

Los primeros momentos de la paz, por ejemplo, se celebraron en lugares separados; algunas personas, identificadas con la derecha, se fueron para la Plaza Libertad mientras los de la izquierda recibieron la paz en la Plaza Barrios. El movimiento corporal nos revela algunos de los matices de la coexistencia a partir de 1992.

El concepto de «una ciudad» se modifica con el hecho de que ir más allá del Divino Salvador del Mundo significa cruzar una frontera que divide la sociedad rica de la plaza para arriba y las masas populares de la plaza hacia el centro.

Hoy en día hay gente que navega la ciudad consciente de los lugares donde les va a ser difícil llegar por bus y que regresa a zonas donde no se atreven a llegar los taxis.

Hay manos tercas que repintan paredes con imágenes de Karl Marx y Vladimir Lenin mientras bocas distraídas sorben frappuccinos en La Gran Vía.

Hay cuerpos clandestinos que no precisan, ni a sus propios colegas, dónde viven, ni avisan cuándo van ni cuándo vienen.  

Y hay cuerpos puentes que ya no se identifican con ideologías; son los ‘inclasificables’ que traicionan y trascienden los imaginarios políticos.

Nuestras maneras de sobrellevar la ciudad son un compendio de poesía cotidiana que pasa inadvertida desde las alturas del mirador.          

(*) Columna publicada en contrACultura 27 de agosto 2013.

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