Tuesday, October 15, 2013

Porque me gusta y me da la gana (*)


Y es como dote natural de las mujeres la mesura y vergüenza; y ninguna cosa hay que se compadezca menos o que desdiga más de lo humilde y vergonzoso, que lo hablador y lo parlero. ~La perfecta casada Fray Luis de León

Madison, Wisconsin. “Soy lesbiana, porque me gusta y me da la gana.” Así anunciaba la valla del colectivo feminista Las Dignas que ha sido censurada rotundamente por la Alcaldía de San Salvador.  Se dio la explicación que los dos muñequitos femeninos que aparecieron con la frase transgredieron una línea de “ética” social.  No suelo ponerles mayor atención a las vallas y quise saber cuál era la “ética” que guarda la Alcaldía así que, como buena hermana lejana, me puse a buscar en Google. 

Una de las primeras que me salió es una valla de 2011 que se levantó en Antiguo Cuscatlán.  En esta aparece un hot dog fálico preparado con cebolla curtida, salsa de tomate y mostaza.  Me imagino que la salchicha se impuso por el tamaño casi de SUV y por las letras de molde: “SIZE MATTERS” EL TAMAÑO IMPORTA.  Lo más probable es que nadie ni alzó una ceja frente a esta afirmación pública y gratuita de la sexualidad masculina.  Entonces si no se ofenden por un enorme miembro comestible, me pregunto: ¿Cuál es la “ética” de la Alcaldía?


Es claro que existen mujeres lesbianas que también son ciudadanas de este país democrático y libre.  No habría por qué ser polémica una declaración de la sexualidad desde esa subjetividad.  Al fin y al cabo es muy distinto afirmar: “soy lesbiana” que recomendar: “sé lesbiana”.  O quizás lo netamente retador para la Alcaldía fue lo que vino después de la coma,“porque me gusta y me da la gana“.  Pero esta afirmación de la sexualidad femenina franca y sin vergüenza tampoco tendría por qué transgredir su supuesta “ética” sobre todo porque permiten vallas falocéntricas como la ya mencionada.  ¿No será que hay una “ética” para las mujeres y otra “ética” para los hombres?  En su opinión ¿Cuáles son las implicaciones de callar a Las Dignas? 


(*) Evelyn Galindo-Doucette Publicado en contrACultura 16 de octubre 2013



Monday, October 7, 2013

Espécimen en frasco DESCRIPCIÓN. PH 49-s




El pajarhombre

Producto urbano (PH 49-s)
Alza el copete de cachucha y melena
una ave en su avanzada juventud
de hombre pobre.

Un día me pide que le compre el boletín.
Hoy clava la mirada en el horizonte;
muro de ladrillos sin fin.

Saturday, October 5, 2013

La traición de Walter Raudales: Comentario de texto



Por Evelyn Galindo-Doucette
Madison, Wisconsin.- Leer La traición: su parte más obscura (2008) de Walter Raudales, me da la misma sensación de vértigo que sentí cuando leí Los detectives salvajes de Roberto Bolaño y también la que sentí leyendo El Quijote. En el caso de Los detectives salvajes fue aguda la experiencia de perderme entre la ficción y la realidad porque leí el mamotreto en una clase con el profesor Rubén Medina, uno de los fundadores del infrarrealismo mexicano que aparece en la novela de Bolaño como Rafael Barrios. Por otra parte, El Quijote está repleto de ejemplos metaliterarios como los Condes, personajes ficticios de la segunda parte que anticipan las reacciones de Don Quijote y de Sancho basándose en su lectura de la primera parte del libro. Esa sensación de leve mareo me acompañó en el espacio que elabora Walter Raudales; media invención literaria, media sociedad salvadoreña.

En La traición aparecen personajes, que por los nombres y las descripciones, deducimos que señalan a personas de la actualidad y de la historia reciente del país. Uno de los protagonistas principales, Merlin Gálvez (por la semejanza entre los nombres se supone que este es Marvin Galeas), es el máximo ‘principe de las tinieblas’ de una sociedad de traidores, según lo pinta Raudales. En un momento de la novela Merlin Gálvez descubre que Ana Morena Blandines (podemos suponer que es Ana Guadalupe Martínez), un ícono femenino de una guerrillera salvadoreña vuelta celebre por su libro de testimonio Prisiones secretas, también traiciona al pueblo después de la guerra cuando es diputada de la Asamblea Legislativa. Heráclito Maya, un renegado que escribe asquerosidades de los salvadoreños recuerda a Horacio Castellanos Moya. Merlin se reúne con Heráclito en Las brujas, un bar y restaurante y allí hablan con desprecio de las novelas de Manlio Argueta y hasta del autor del best seller: Amor de jade y El secreto (Walter Raudales). Raudales menciona por nombre al padre Jesuita Ignacio Martín Baró y aparecen otros personajes cuyas descripciones y nombres traen a mente gente de la sociedad y política actual.

Desde este espacio metaficcional Raudales hace una crítica mordaz a la sociedad salvadoreña que, en la novela, padece de una plaga de traición que los protagonistas pretenden curar con una «pastilla mágica» para apaciguar el sentimiento de culpa sin tener que rendir cuentas o cambiar el comportamiento en la actualidad. El libro termina con Merlin Gálvez parapléjico a causa de las pastillas mágicas y castigado al absoluto olvido: «Con el tiempo nadie lo recordó. Ni su familia mencionaba su nombre».

Mientras las acusasiones que plantea la novela no son invento de Walter Raudales (muchas ya las había oído en otras ocasiones), me parece problemático cómo el libro promueve el mito del traidor desde detrás del telón de la ficción. Hoy en día, la debilidad ideológica que suponemos en el «traidor» salvadoreño de izquierda tiene sus antecedentes, en parte, en la guerra de los 80; en el dogmatismo estalinista que creó un ambiente panóptico de compartimentación con base en el secreto y en la disciplina. Vemos cómo los partidos políticos actuales siguen purgando los «traidores» de sus filas. Sin embargo, hay que reconocer que estamos en otros tiempos y que hoy en día una política que exige obediencia sin discusión huele a caciquismo. Creo que es necesario seguir ampliando el panorama socio-político para poder incluir el pluralismo y la variedad de personalidades y de opiniones que son sumamente necesarias en una sociedad democrática.

(*) Columna primero publicada en contrACultura 12 de agosto 2013.

La ciudad de San Salvador en la posguerra


La ciudad es un personaje que no siempre se revela en la distancia. Sus habitantes se mueven según los fantasmas de sus ideologías o sus creencias.  Así son sus fronteras invisibles, la geometría de la posguerra salvadoreña.  Así la ciudad que nos muestra Evelyn Galindo-Doucette.

Por Evelyn Galindo-Doucette (*)



Madison, Wisconsin.- Desde el mirador de Los Planes de Renderos se goza de una vista panorámica de la ciudad. Ante nosotros se despliega un paisaje sosegado y nos arrulla la historia de una sociedad salvadoreña uniforme de posguerra. Sin embargo, esta perspectiva desde arriba tiene poco que ver con la vida dentro de la ciudad. En La invención de lo cotidiano, Michel de Certeau propone que la gente, en su vida diaria, desarrolla estrategias y tácticas para resistir la geometría urbana que imponen los sistemas de poder. En el caso salvadoreño, el mito de una comunidad reconciliada se deforma con cada cuerpo que hurga en los espacios de la capital.

Los primeros momentos de la paz, por ejemplo, se celebraron en lugares separados; algunas personas, identificadas con la derecha, se fueron para la Plaza Libertad mientras los de la izquierda recibieron la paz en la Plaza Barrios. El movimiento corporal nos revela algunos de los matices de la coexistencia a partir de 1992.

El concepto de «una ciudad» se modifica con el hecho de que ir más allá del Divino Salvador del Mundo significa cruzar una frontera que divide la sociedad rica de la plaza para arriba y las masas populares de la plaza hacia el centro.

Hoy en día hay gente que navega la ciudad consciente de los lugares donde les va a ser difícil llegar por bus y que regresa a zonas donde no se atreven a llegar los taxis.

Hay manos tercas que repintan paredes con imágenes de Karl Marx y Vladimir Lenin mientras bocas distraídas sorben frappuccinos en La Gran Vía.

Hay cuerpos clandestinos que no precisan, ni a sus propios colegas, dónde viven, ni avisan cuándo van ni cuándo vienen.  

Y hay cuerpos puentes que ya no se identifican con ideologías; son los ‘inclasificables’ que traicionan y trascienden los imaginarios políticos.

Nuestras maneras de sobrellevar la ciudad son un compendio de poesía cotidiana que pasa inadvertida desde las alturas del mirador.          

(*) Columna publicada en contrACultura 27 de agosto 2013.

Respuesta a los hombres


Por Evelyn Galindo-Doucette (*)

Las mujeres han servido todos estos siglos de espejos que poseen el poder mágico y delicioso de reflejar la figura de un hombre el doble de su tamaño natural.
~Virginia Woolf

Madison, Wisconsin.- Ha sido curioso leer los argumentos publicados en los medios en estos días que tocan el tema de la dominación masculina en la sociedad salvadoreña. Según Rafael Lara-Martínez, en la entrevista que publicó La Prensa Gráfica el pasado domingo 15 de septiembre, el machismo se nota hasta en nuestro sistema simbólico más elemental: el lenguaje que usamos y con expresiones como «soberano» y «dar verga» que tienen su origen en el acto de violación corporal de la mujer o del cuerpo que ocupa una posición social afeminada. Por el remolino de réplicas y respuestas que ha levantado Lara-Martínez, se ve que la mujer es un tema muy contencioso.

Todo esto me hace pensar en varias cosas, primeramente, afirma la conclusión que saca Virginia Woolf de su investigación en el Museo británico: abundan los textos sobre la condición femenina escritos por hombres enojados. Por otra parte, me hace pensar en la serie de escritos renacentistas que contestan la misoginia de ese tiempo comoDe las mujeres ilustres de Giovanni Boccaccio y De la nobleza y preexcelencia del sexo femenino (1529) de Cornelio Agripa de Nettesheim. En esos debates como en este, la misoginia se convierte en un juego literario, un asunto para que los escritores masculinos muestren sus habilidades retóricas y su conocimiento teórico, mientras reproducen la misma estructura de dominación textual que pretenden criticar.

Por otra parte la idea que el lenguaje cotidiano lleva rasgos machistas es una idea válida, pero incompleta. Yo diría que el machismo se muestra más patentemente en la exclusión de la mujer de debates intelectuales como este. Hay una falta general de voces femeninas en la vida pública. Esto lo podemos comprobar sólo con pararnos frente el mural de los presidentes de la república salvadoreña en la biblioteca del centro. Y para que no digan que no hay mujeres salvadoreñas que escriben sobre estos temas concluyo con un poema maravilloso de Carmen González Huguet, «Memorial de agravios»:

Porque el blanco odia al negro
Porque el amo teme al esclavo
Porque el ladino necesita al indio
Porque somos distintas
Porque no débiles
Porque lúcidas
Porque el deseo
Porque somos malas y bellas como Satán
Porque irracionales
Porque corruptoras
Porque objeto de deseo
Porque quebrantamos todas y cada una de las leyes humanas y divinas
Sólo con existir
Porque somos el otro, es decir, la otra
Porque el diablo nos tiene por aliadas
Porque Judith se atrevió a cortarles la cabeza
Y a castrarlos simbólica y físicamente
Porque Dalila ídem
Porque Pandora y Eva
Se les salieron del huacal
Porque la Medusa
Porque las Sirenas

Porque las Parcas
Porque las Furias
Porque Circe y su piara
Porque la Papisa Juana
Porque las brujas
Porque las putas

Porque somos las madres
Y tenemos el amenazante y terrible
poder de dar la vida entre las piernas
por todo eso
cuánto, en realidad,
nos odian y nos temen.

(*) Columna primero publicada en contrACultura 28 de septiembre 2013.
Leer carta pública de Ricardo Lindo a Rafael Lara-Martínez.
Leer respuesta de Rafael Lara-Martínez a la carta pública de Ricardo Lindo.
Leer aporte de Carlos Cañas-Dinarte sobre el contexto histórico de Hugo Lindo.
Leer respuesta de Ricardo Lindo a Carlos Cañas-Dinarte.
Leer réplica de Carlos Ábrego a Rafael Lara-Martínez.

Friday, October 4, 2013

Tutela Legal: battleground of memory and oblivion in El Salvador

Roberto Huezo Vía crucis del pueblo salvadoreño UCA c. 1982
The Legal Tutelage Office Tutela Legal has suddenly become a symbol of the bitter conflict between "remembering" and "forgetting" also manifest in current efforts by Salvadoran human rights agencies and NGO's to rescind the Amnesty Law of 1993.  In the official communication announcing the closure (dated October 3 www.arzobispadosansalvador.org), the Archbishop argues for the need to restructure Tutela Legal for a new historical moment.  The closing of Tutela Legal locks the door on "aquel momento histórico," that distant past of armed conflict.  The Archbishop promises an ambiguous replacement organism that will be attentive to the new needs of today and to a future El Salvador.  The Archbishop's vision of restructuring and progress is contingent on the wiping away of the records of human rights violations held in the Tutela Legal.  

The closing of the Tutela Legal sends the message that the human rights violations of the war of the 80's are irrelevant to today's political context.  The move invites Salvadorans to lock up their traumatic memories of the past, so that the country can progress toward "un futuro" founded on the principles of justice and peace.  All of this has come about on the heels of the Supreme Court of Justice's acceptance of a demand to revisit the legality of the Amnesty Law of 1993.  In light of this, Archbishop Escobar Alas' closure of Tutela Legal appears to be a fumbling attempt at damage control.

The preface to the Archbishops letter follows:
Es natural en la Iglesia, sus constantes reformas y reorganización para prestar el mejor servicio según las propias exigencias sociales de cada momento histórico.Dicho lo anterior, como Arquidiócesis de San Salvador comunicamos oficialmente la disolución de La oficina de Tutela Legal, institución que fundó monseñor Arturo Rivera Damas, en 1982, como respuesta a la necesidad de prestar asistencia legal y social de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, durante el conflicto armado...



Tuesday, October 1, 2013

Archbishop Seals 1000s of Human Rights Violations Records Monday in El Salvador


Evelyn Galindo-Doucette
Madison, Wisconsin. El Salvador’s “peace” and postwar Democratic transition has been built on a precarious house of cards.  The General Amnesty Law “forgives” human rights violations committed by both the left and the right during the civil war of 1980-1992.  Rightwing paramilitary death squad leaders have never been held accountable for murders, disappearances and tortures of thousands of civilians or for the most notorious atrocities of the war including the massacres of El Sumpul, El Mozote, and the murders of the UCA Jesuit professors, their housekeeper and her daughter.  At the same time, members of the leftist FMLN government including current Vice-President and 2014 presidential hopeful, Salvador Sánchez Cerén, and Head of National Emergency Management, Jorge Melendez, have been accused of Human Rights Violations that resulted largely from internal conflicts and purges within the left.


Power holders on both the left and the right have a stake in making sure that the 1993 General Amnesty Law stays in place.  Without top-down motivation to revisit the Amnesty, NGOs and Human Rights groups have stepped up recently to challenge the constitutionality of a General Amnesty and brought a formal case against the legality of the Law to the Salvadoran Supreme Court just last week.  When records of countless Human Rights violations were blocked on orders from Archbishop José Luis Escobar Alas suddenly yesterday, many Salvadorans suspected that the move was tied to the recent challenge to the Amnesty.  VOCES Digital Journal reports that on Monday morning September 30th thirteen workers at the Legal Tutelage Office arrived at work to find their offices locked and security blocking access to invaluable records dating back to the civil war of the 80s.  The workers were fired without any explanation or prior warning.  The Legal Tutelage Office was founded shortly after the Assassination of Archbishop Óscar Arnulfo Romero in 1980 to protect victims of the armed conflict and to promote human rights in El Salvador.  The Legal Tutelage Office holds historical documentation and records of Human Rights violations that are critical to the case against the legality of the General Amnesty Law brought last week to the Supreme Court of Justice of El Salvador.

A public protest was scheduled for today at noon in front of the Office of the Archbishop in San Salvador.



WJT Mitchell — Notes on Picture Theory

In analyzing the “pictorial turn” in his book Picture Theory, Mitchell begins by raising important questions about how images reference t...