Wednesday, July 31, 2013

Silencios y tabúes de la guerra de los 80’



Evelyn Galindo-Doucette (*)

Madison, Wisconsin.  En 2012 el Presidente Funes develó el mural del pintor Antonio Bonilla en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) declarándolo parte de una “plena recuperación” de la memoria.  A través de la iconografía del pintor, se representa una visión de la guerra de los 80’ y de los Acuerdos de Paz.  Entre los trabajos de rescate de la memoria del gobierno actual están: el acto de pedir perdón por la masacre de El Mozote, el reconocimiento de los seis jesuitas con la Orden José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Oro, y la serie de murales que incluyen el ya mencionado, el Bicentenario en el MUNA (2011) del mismo pintor, y otro que está en el aeropuerto Comalapa (2010) del artista Rafael Varela.  Cuando vi los murales el año pasado, me llamó la atención la noción de una recuperación completa de la memoria puesto que la construcción de una historia oficial necesariamente autoriza ciertos olvidos.

Para conocer las representaciones visuales de la memoria a partir de la alternancia democrática en 2009, llevé a cabo una investigación de seis semanas con una beca del Consejo de Investigación de las Ciencias Sociales de EEUU.  La idea era entrevistar a salvadoreños de diversas clases sociales sobre las imágenes de los murales de Bonilla en el CIFCO y MUNA.  Me interesaba entender la narrativa central que se autorizaba en los murales públicos y si se percibía en ellos un esfuerzo de parte del Estado de construir una versión hegemónica del pasado.  También quería saber cuáles perspectivas se excluían de la memoria representada en los murales.

Los silencios no representados terminaron siendo uno de los aspectos más fascinantes de las entrevistas.  Un silencio que varios participantes observaron es el papel de la mujer en la guerra más reciente y en la historia del país.  Por ejemplo, el conflicto de los 80’ se representa como una lucha entre hermanos varones, dejando fuera la lucha que se dio entre hermanas.  Otro silencio interesante es la trama de la traición; concretamente en los casos de los muertos por las “depuraciones” de la izquierda como el caso de Roque Dalton, de Mélida Anaya Montes y los más de 800 militantes que fueron ejecutados por la dirección de las FPL.

En algunos de estos casos el silencio frente al pasado es parte de una ética de la memoria.  Por decirlo de alguna forma, existe un contrato social de memoria y olvido que no permite poner estos y otros casos sobre la mesa de juicio.  Cuando se investiga los conflictos internos de su respectivo grupo, los que rompen los silencios obligatorios son acusados de “comprados” o “vendidos”.  Como ejemplo está la investigación que hicieron Geovani Galeas y Berné Ayala y que publicaron en el libro Grandeza y miseria en una guerrilla en 2008 sobre los militantes ejecutados en la zona paracentral del país.

En su opinión: ¿Hay una ética de memoria y olvido? ¿Qué perspectivas se excluyen de la memoria “oficial”?  Es decir, ¿Cuáles son los silencios y tabúes de la guerra de los 80’?

(*) Publicado en ContrACultura 29 de julio 2013

Monday, July 15, 2013

Consejos para evitar difamación de candidatos



Ya que el Decreto 412 anula cualquier mensaje que lesione la moral, el honor, la imagen o la vida privada de los actuales candidatos a la presidencia, se reparte esta lista, siempre provisional, de preguntas “aceptables” para facilitar el cumplimiento con la reforma comunicacional en el país:

Tienes piercings, tatuajes o algo por el estilo?:
¿Y tienes el pelo teñido?:
Si pudieras teñirte el pelo de que color seria?:
Haz guardado secretos?:
La persona que más extrañas:
Que te pone de buenas:
Duermes con peluches:
Eres bueno para contar chistes?:
Qué te ha hecho madurar?:
¿Mafalda o Barbie?
Cuál ha sido la pena más grande que has pasado?:
Quién es tu mejor cyber-amigo(a)?:
Que es lo mejor que cocinas?:
Te pones triste con canciones melancólicas?:
De que color son sus ojos?:
De que color son los ojos de tu mamá?:
Y de qué color son los ojos de tu papá?:
Sabes otro idioma:
¿Por que partes del mundo has viajado?:
Cómo llamabas a tu osito de dormir?:
Cuál es el auto de tus sueños?:
¿Cuál fue tu primer coche?:

Thursday, July 11, 2013

Los bichos de por ahí


San Salvador, El Salvador. 1, 2, 3, 4…así aprenden a contar los niños salvadoreños, con las plaquitas blancas de la PNC que catalogan otro cuerpo asesinado más.  Los adultos en cambio ven la violencia constante de los mareros y no piensan, sino levantan muros de incomprensión entre ellos, “los bichos endiablados que viven por ahí”, y nosotros.  Sólo los monstruos son capaces de esa crueldad tan espantosa.  Quizás se han vendido cien mil veces al demonio, intercambiando sus almas por pisto, drogas, e influencia.  En una reunión hace unos días una amiga hasta me advirtió que los niños pequeños, los de la primaria, son los más peligrosos.  A ellos los compran por dulces o babosadas para que roben o maten.

¿Qué está detrás de esta plaga que sufre nuestra sociedad?  Según Hannah Arendt, un testigo ocular del juicio del líder nazi Adolf Eichmann en Jerusalén, el mal social es un fenómeno plenamente banal.  Durante el juicio, Arendt se dio cuenta que Adolf Eichmann era un hombre completamente común y corriente que colaboró con el exterminio de los judíos europeos porque nunca reflexionó sobre sus acciones.  De hecho, Eichmann cumplió muy bien con las ordenes de sus superiores; de una manera robótica sin cuestionar el impacto que él tenía como una parte de la máquina de genocidio.  En un análisis todavía bastante polémico, Hannah Arendt también cuestiona la manera en que tantos judíos, sobretodo los líderes, fueron capaces de entregarse a la misma máquina sin sublevación.  Es una idea que no termino de procesar y que no sé si sea justa, pero Arendt propone que se puede fustigar también a los líderes judíos por su obediencia ciega y por su falta de reflexión crítica.  La pregunta me inquieta y no la pretendo resolver aquí.

Retomando el caso salvadoreño y el momento actual, las ideas de Hannah Arendt complican, de una manera muy beneficiosa, el fenómeno de las maras.  Es claro, cuando pensamos críticamente, que toda esa cantidad de jóvenes no puede ser una aberración de la humanidad.  Entonces, ¿Por qué estamos perdiendo tantos niños a esa maldad?  Y aquí la intervención de Arendt: es, en gran parte, una falta de la práctica de reflexión y del pensamiento crítico.  El error está en el no comprender, y en el no enfatizar, el impacto y la importancia de cada ser humano.

Con todo, la criminalidad juvenil no es un mal incomprensible, y eso implica que la solución tampoco es tan enigmática.  La sociedad tiene que asumir la responsabilidad debida por sus niños.  Para empezar nos hace falta fomentar una práctica de reflexión en los jóvenes sobre el impacto directo que tienen en su entorno y hace falta que cada cipote entienda que va creando estelas de energía vital hacia el bien o hacia el mal.

(*) Publicado en ContrACultura.com.sv 12 de julio 2013

WJT Mitchell — Notes on Picture Theory

In analyzing the “pictorial turn” in his book Picture Theory, Mitchell begins by raising important questions about how images reference t...