Friday, March 22, 2013

El Quijote en el Istmo


Las armas requieren espíritu como las letras.-Miguel de Cervantes Saavedraa (Primera Parte. Capítulo XXXVII Don Quijote de la Mancha)

 Evelyn Galindo Doucette

MADISON, WISCONSIN-  En Sonsonate en los años 30 El Quijote se recomendaba como libro de cabecera para el cultivo del buen juicio y del sano entendimiento, según cuenta Reynaldo Galindo Pohl en su Recuerdos de Sonsonate: Crónica del 32.  En particular, los sonsonatecos apreciaban los refranes acertados de Sancho Panza con los que picaba sus coloquios con Don Quijote:

-Cada día, Sancho-dijo don Quijote-, te vas haciendo menos simple y más discreto.
-Sí, que algo se me ha de pegar de la discreción de vuestra merced -respondió Sancho-, que las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas viene a dar buenos frutos.  Quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído… (Segunda Parte. Capítulo XII)

En dos novelas que he leído recientemente he notado que Don Quijote de la Mancha aún tiene una presencia literaria viva como una fuente principal de significado.  Adquiere una función intertexual en El país bajo mi piel (2001) de Gioconda Belli y en El perro en la niebla(2006) de Róger Lindo.

El país bajo mi piel es el testimonio autobiográfico de Gioconda Belli.  Belli relata su vida por breves capítulos que prestan de la forma y el estilo de Cervantes; “De cómo sobreviví un año más de dictadura enfurecida” y “De cómo se multiplicó y dividió el sandinismo.”  En términos del contenido, Belli utiliza las salidas de Don Quijote y su idealismo axiomático como analogías que expresan el espíritu del sandinismo y sus propios exilios de Nicaragua a consecuencia de su involucramiento político.  Al final de su memoir, Gioconda Belli concluye que ella es una Quijota que luchó por sus ideales en contra de la realidad y, a pesar de que el Frente Sandinista haya perdido control del gobierno, esa etapa de su vida no fue por gusto: “Mis muertos, mis muertes, no fueron en vano…soy la misma quijota que aprendió, en las batallas de la vida, que si las victorias pueden ser un espejismo, también pueden serlo las derrotas.”    

En El perro en la niebla Róger Lindo recurre a Don Quijote de la Mancha como un punto de referencia a lo largo de la novela.  El narrador, Guille, es un muchacho de clase media que empieza a involucrarse con el movimiento sindical de San Salvador.  Conoce a Ana Gladys, una obrera, y se acerca a ella a través de la lectura de El Quijote.  La dinámica social entre Don Quijote, un hidalgo de la decadente baja nobleza y Sancho Panza, un labrador humilde, se repite en la pareja de Guille y Ana Gladys.  Ana Gladys explica que se entiende mucho más con Sancho Panza, pero que Don Quijote también le agrada por la manera en que defiende a otros personajes desdichados.

En fin, me parece genial que un libro del siglo XVI les haya sido relevante a nuestros abuelos en el siglo pasado y que nos siga cautivando hoy en día.
(*) Columnista de ContrACultura

Tuesday, March 12, 2013

Horacio Castellanos Moya: La ficción contra la realidad


La ficción es una reacción contra la historia: Una conversación con Horacio Castellanos Moya
Por Evelyn Galindo-Doucette (*)

La realidad no le puede importar a un escritor de ficción porque si no, ¿cómo la destruye?  -Horacio Castellanos Moya

MADISON WISCONSIN Son las cuatro de la tarde y estamos en Nick’s, un bar tranquilo, perfecto para una conversación con el escritor salvadoreño, Horacio Castellanos Moya.  Castellanos Moya es Profesor en la Universidad de Iowa y ha venido a presentar dos pláticas en Kaleidoscopio, un congreso del Departamento de Literatura Latinoamericana de la Universidad de Winsconsin-Madison

Estar aquí con Moya me trasporta a La Lumbre, un bar ficcional donde tiene lugar la conversación entre Edgardo Vega y Moya en El asco (1997).  De hecho, este bar lo escogió Horacio Castellanos Moya después de rechazar varios de la calle State; unos por la bulla insoportable y otros, como diría Edgardo Vega, por ser lugares “donde la gente bebe hasta reventar.”  En cambio, en este bar sólo estamos nosotros y un par de otras personas.  Es precisamente esta manera de relacionar la realidad y la ficción de Horacio Castellanos Moya lo que me interesa explorar.  Ahora podemos hablar con tranquilidad.

(A continuación sigue el fragmento de esa conversación en Nick’s en el que Horacio Castellanos Moya trata esa relación entre la realidad y la ficción en su obra)

¿Cómo se compara una novela histórica como Tirana Memoria con otros textos históricos que influyen en la memoria colectiva nacional, como por ejemplo, Miguel Mármol de Roque Dalton?

Para Roque Dalton era muy importante ese libro porque, para él, ese libro era una reivindicación del 32 y del movimiento comunista.  Yo no quiero reivindicar nada.  Yo no tengo ninguna causa.  Yo escribo los libros porque necesito escribirlos.  La escritura para mí no tiene que ver con un programa histórico o un programa político.  Tiene que ver con sacarme cosas que me están envenenando o con desarrollar personajes que me generan una gran curiosidad.

Roque Dalton no quería hacer ficción.  Él creía en la historia desde la perspectiva comunista.  Todos creímos en eso en algún momento.  La función de Miguel Mármol era representar esa visión.  No tenía ninguna pretensión literaria, ninguna pretensión de ficción o de crear un mundo literario.

Roque Dalton no escribe ficción en ese libro porque para él la realidad es demasiado importante.  La realidad no le puede importar a un escritor de ficción porque si no, ¿cómo la destruye?  La ficción sólo se construye destruyendo la realidad.  Si uno le tiene mucho respeto a la realidad nunca va a escribir ficción; puede escribir poemas o escribir testimonios.  Yo no puedo respetar la realidad.  Ni siquiera puedo creer en mis sentidos.  La ficción es duda fundamental.  Es una duda profunda sobre todo y una construcción a partir de esa duda.  En ese sentido la ficción es una reacción contra la historia.  Es decir, si el historiador me cuenta esto, que esto fue así, el hombre de ficción va a agarrar esa historia y la va a contar de otra manera.  Las dos son verdades, pero son dos maneras distintas de contar una verdad.

Ahora, si mi libro contribuye a la creación de un imaginario nacional es a mi pesar.  Eso es algo propio de la literatura; no es una motivación del autor.  Si uno quiere construir un imaginario nacional se dedica a la historia.  La literatura contribuye a la construcción de un imaginario nacional, pero el autor de ficciones no se lo propone porque si se lo propone sus ficciones van a ser horribles.  Es una consecuencia por el papel que juega la literatura.

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Horacio Castellanos Moya fue el autor invitado de la Universidad de Wisconsin-Madison en el congreso Kaleidoscopio marzo 8 a 10 de 2013.

(*) Publicado en ContrACultura.com.sv

Monday, March 4, 2013

Cantares de Serrat


Estaba en la oficina de mi mamá la primera vez que oí ‘Cantares,’ la canción de Joan Manuel Serrat

Por Evelyn Galindo-Doucette(*)

MADISON, WISCONSIN- En ‘The Dry Salvages’ TS Eliot nos da las palabras para precisar el impacto de aquellas canciones sublimes que marcan los momentos formativos de nuestras vidas, las que son faros que nos guían, las que nos transportan y las que nos transforman: “música tan hondamente escuchada que no se escucha en lo absoluto.  Pero somos la música mientras dura la música.”  Para mí, éstas son ‘Volver’ de Carlos Gardel, ‘Por el bulevar de los sueños rotos’ de Joaquín Sabina, ‘Vuela alto’ de Julio Iglesias, y ‘Alive’ de Pearl Jam, pero ‘Cantares’ de Serrat es quizás la que más sobresale.

Estaba en la oficina de mi mamá la primera vez que oí ‘Cantares,’ la canción de Joan Manuel Serrat incluida en el disco ‘Dedicado a Antonio Machado, poeta’ de 1969.  La canción terminó transformando la manera en que veía las posibilidades de la vida; me mostró mi propia libertad pero también me echó encima toda la responsabilidad creativa de empezar de cero construyéndola.  El fragmento más impresionante viene del poema de Antonio Machado ‘Proverbios y cantares - 29’ (Campos de Castilla 1917):

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

La aparente sencillez de la estrofa engaña.  El poema es una alegoría: una metáfora extensa en la que el camino representa la vida humana.  La visión filosófica que se presenta es que cada ser humano es libre; los modelos sociales y culturales que se nos imponen para regir cómo desarrollan nuestras vidas son ilusorios “estelas en la mar.”  La paradoja de un camino que se hace al andar encierra una verdad profunda; lo que existe de veras es lo que hacemos con la vida, no lo que pensamos que deberíamos hacer de acuerdo con cierta condición social.  La libertad que uno tiene para construir la vida es tan inmensa como el mar, pero esto mismo también le confiere la carga absoluta al individuo de crear, sin patrones o estándares, una vida auténtica.  ‘Cantares’ me mostró que yo tenía la responsabilidad absoluta e incondicional de crearme a mi misma.  ¿Qué canciones te han transformado a ti?

(*)Publicado en ContrACultura 4 de marzo 2013.

WJT Mitchell — Notes on Picture Theory

In analyzing the “pictorial turn” in his book Picture Theory, Mitchell begins by raising important questions about how images reference t...