Monday, December 24, 2012

Apuntes de la deshumanización: La Vía crucis del pueblo salvadoreño *




[Déjenme ser testigo. Roberto Huezo. Autor del Vía crucis del pueblo salvadoreño]
MADISON, WISCONSIN - Los primeros apuntes para el Vía crucis del pueblo salvadoreño surgieron cuando Roberto Huezo presenció un enfrentamiento violento entre un grupo de guerrilleros y el ejército que duró toda la noche. Huezo describe cómo los soldados llegaron con tanques de artillería pesada y sin piedad, dando fuego con lanzallamas a la vivienda donde habían localizado a los muchachos, matando a los guerrilleros y dejando aterrorizada a su comunidad de Santa Tecla. “Allí nacieron mis primeros apuntes.” Y allí, en los bosquejos matutinos de Roberto Huezo nació el Vía crucis del pueblo salvadoreño (1983-1984).
Poco después, la hermana mayor y el cuñado de Huezo fueron secuestrados por soldados del ejército. Nunca encontraron a su cuñado.
“Durante la búsqueda de mi cuñado, las cuales realizábamos, con mi hermana, cuando nos avisaban que habían cadáveres en las carreteras, o en “el playón”, ó en algunos otros sitios de fuera de la capital y, en las morgues…ya tenía suficientes apuntes para desarrollar la serie de dibujos.”
La historia del Vía crucis ejemplifica la capacidad del arte para ser un punto de encuentro entre la realidad cruda y la imaginación. Sobre todo cuando presenta un testimonio visual, como es el caso del Vía crucis, el arte se convierte en una manera de aprehender la realidad. Según Huezo: “Enfrentar la realidad, de confrontar la realidad, de habérselas con ella, para luego cargar con la realidad y, que la realidad no cargase con nosotros.”
Huezo describe las “circunstancias maravillosas” de estudiar filosofía en la UCA como un taller de pensamiento bajo la tutela de su gran compañero, “Ellacu”: “Llegar a la UCA era para quedarse la tarde, o pasada la noche.” De hecho, fue el Padre Ignacio Ellacuría quien le instó a que dibujara como una forma de exteriorizar las imágenes de bocas y manos contraídas en dolor y de cuerpos heridos y retorcidos que atormentaban a Huezo. Le dijo: “Debes enseñarnos cómo siente el humanista esta deshumanización.” Ellacuría llegó cada lunes por nueve semanas para ver la evolución de su trabajo:
“Uno de esos lunes, creo que el tercero, me dio la noticia de que se le había ocurrido de que esos dibujos, formarían parte de la Capilla Monseñor Romero de la UCA…que formarían parte del <<Vía crucis del pueblo salvadoreño.>>”
Pero Ellacuría tardó en escoger y terminó viendo cerca de ochocientos dibujos. La serie completa hoy consta de más de dos mil dibujos de diferentes tamaños. Según Huezo, los dibujos son su testimonio de cómo la guerra deshumaniza al ser humano:
“Usé tinta aguada, acuarela, carboncillo, pasteles, lápiz, bolígrafo, sumie, sanguina, lápiz conté, y algunas otras medias secas y húmedas para que aquél papel blanco (la nada), enfrentado, a solas en mi estudio, se convirtiera en algo que mi memoria heredaría a la humanitas, dejándome ser testigo. Testigo de una de las más terribles acciones que el hombre puede llegar a realizar: su deshumanización.”1

1 Se realizó está entrevista a través de una comunicación personal con Manuel Roberto Huezo “Dibujos en la UCA” el 30 de noviembre de 2012.
*Publicado en ContraCultura 6-1-13

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